Nación Idólatra, en breve viene Juicio para tí ¡Arrepiéntete de tus pecados y conviértete a CRISTO! Iglesia de Venezuela, Vuélvete a Dios, No te desvíes ni a la izquierda ni a la derecha... Nación Idólatra, en breve viene Juicio para tí ¡Arrepiéntete de tus pecados y conviértete a CRISTO! Iglesia de Venezuela, Vuélvete a Dios, No te desvíes ni a la izquierda ni a la derecha

5 mar. 2016

ORACIÓN AL FORMADOR Y CREADOR DE VENEZUELA

Desde el norte hasta el sur, desde el este hasta el oeste, el remanente de Dios, en Venezuela y aun fuera de ella, nos unimos reconociendo al Formador Creador nuestro y de esta nación como el único que puede dar la salvación y libertad a nuestras vidas y a todos los venezolanos y extranjeros que habitan en estas tierras.

Reconocemos ¡Oh, Dios! que sin la misericordia de Jesucristo pereceremos, porque todos hemos pecado y que no hay ni un sólo venezolano bueno, porque en mucho o en poco hemos hecho lo malo y de alguna u otra forma hemos contribuido con este mal que ha hecho que este país sea sentenciado a muerte

Como un enfermo terminal está esta nación, todos sus sistemas se han corrompido y sus órganos tienen metástasis ¡Señor, Venezuela se muere! Porque el pueblo que la conforma ha sido tomado por el maligno y las personas buenas poco a poco han sido minadas con su malignidad, este cáncer es terrible y avanza agresivamente y no hay quién salve.

Dios ¡Cuánto mal hemos hecho! y cómo hemos dejado que el maligno llegará hasta este extremo; el injusto se premia con la grosura y con su glotonería de poder se hace cada vez mas grotesco; el altívo y soberbio se jacta de que él es invencible y el injusto más injusto se hace y viola cuanto derecho existe; el pobre es cada vez más pobre y en su pobreza se llena de odio, de violencia y se hace también injusto, desconsiderado ladrón y homicida; el rico se enriquece con el dolor del pueblo; la soberbia está en los que son llamados establecer la guía y su cerviz erguida no le permite ver la punta de sus pies ni el hueco donde va a caer

¡Oh, Santo Eterno! ¿Qué será de esta nación cuando tu mano venga contra ella y con balanza peses a cada quién? ¿ A dónde se esconderá cuando tus pies empiecen a bailar ella? ¿Dónde podrá meterse cuando los violentos afilen sus dientes y como fieras voraces, hambrientas de sangre salga comerla? ¿En qué se sostendrán y dónde estarán parados cuando la tierra abra sus entrañas y les deje el vacío debajo de sus pies?

Rey de los siglos y autor de todo bien, tu bien sabes que merecemos estar con ellos, porque mas buenos que ellos no somos y nuestro pecado está delante de tí, bien sabemos que tú no te complaces con la injusticia y justo eres; le das al malo su paga y el fin de ellos es la muerte eterna, pero tu eres bueno, eres Dios amor, clemente y misericordioso que guardas el pacto y tú hiciste un nuevo pacto y tu Hijo es quien nos ofrece tu perdón por su sangre, preciosa sangre vertida en la cruz, por eso te rogamos perdón.

¡Oh, Dios, perdónanos! Ten misericordia ahora y no nos cuentes nuestras rebeliones, en el fondo del mar lánzalas, Señor, y no te acuerdes de ellas, porque tu has dicho que somos justificados por la fe en tu Hijo y creemos Señor que en Él hay la salvación de nuestras vidas y salvación para Venezuela, por ello imploramos que no la destruyas totalmente como lo hiciste con Sodoma y Gomorra, porque aun hay en esta tierra un pueblo que te adora, que ha pecado sí, porque Tu sabes que sí lo hemos hecho, pero a tiempo hemos oído tu llamado y nos arrepentimos y nos convertimos de nuestros malos caminos.

Haz justicia porque tu eres un Dios de Justicia y tus juicio son justos, pero recuerda que tu hijo ya pagó por aquellos que le recibieron y creyeron en su corazón, pago por aquellos que pusieron su mirada en la cruz por eso fueron justificados por el Cordero que quita el pecado del mundo; Entonces ¡Oh, Dios, por esa razón te suplicamos con agonía y espíritu afligido que no incluyas al que ha sido llamado justo por Jesucristo con aquellos injustos que no quisieron ni quieren recibir tu gracia ni tu perdón.

Ven ahora, Señor y salva a tus escogidos, ven derrama tu poder sobre nosotros para que con tu fuerza y poder hablemos con denuedo tu mensaje de salvación y liberación, para hablemos a todo el mundo y no callemos tu precioso evangelio y sean conmovidos por tu Espíritu Santo los que han de ser salvo en este proceso de parto; se propicio, Dios, ayuda y aviva a tu remanente, sea el Poder de tu Espíritu en nosotros con sanidades, señales y prodigios cuando con denuedo hablemos tu evangelio y conozcan todos los venezolanos a través de tu pueblo quién es el verdadero Dios y se maravillen al ver tu gloria y sean conscientes entonces que Tú eres el verdadero Libertador que tiene poder para darnos una Nueva Venezuela.

4 mar. 2016

INVITACIÓN AL REMANENTE DE DIOS


La invitación al remanente de Dios en Venezuela y aun a los que están fuera del país para que hoy y todos los viernes nos unamos las 10:30 hasta las 11:30 pm (hora de Venezuela) en rendimiento total al Eterno Dios que hizo los cielos y esta tierra venezolana, vayamos juntos al santuario del Supremo Rey en entrega, en humillación a Él, en un gemir, en una agonía y en una súplica genuina por la salvación y la liberación de Venezuela; Invoquemos juntos al Verdadero Dios, Creador, Salvador y libertador de esta nación para que su justicia y su misericordia sean manifiestos pronto en esta país, porque si Él no hace ver su justicia el mal prevalecerá, se hará más fuerte, nos alcanzará y todos pereceremos.


Supliquemos juntos, sintiendo lo mismo para que la justicia de Aquel que ve todas las cosas y conoce las intenciones del corazón sea sólo para aquellos que deliberadamente han decidido hacer lo malo y han puesto sus oídos sordos para no atender su llamado de arrepentimiento y conversión; y finalmente gimamos a sus pies con angustia, con espíritu quebrantado, con el alma afligida ansiando de Él su misericordia, salvación, fortaleza, provisión y resguardo tanto para con nosotros como para con nuestras familias y para con aquellos que escuchando su voz se convierten de sus pecados y le invocan sólo a Él en el día malo de Venezuela.


Lloremos ante Él por los que hoy están perdidos en Venezuela, pero que han de ser salvos en estos tiempos de parto y se añadan pronto a su iglesia. Pidamos que su Espíritu Santo se derrame sobre nosotros y su aceite fresco alivie nuestras almas y cuerpos acongojados y enfermos y renueve nuestras fuerzas y las haga como las del búfalo para que como atalayas suyos sigamos pregonando su mensaje de Salvación y Liberación para esta nación.

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