Nación Idólatra, en breve viene Juicio para tí ¡Arrepiéntete de tus pecados y conviértete a CRISTO! Iglesia de Venezuela, Vuélvete a Dios, No te desvíes ni a la izquierda ni a la derecha... Nación Idólatra, en breve viene Juicio para tí ¡Arrepiéntete de tus pecados y conviértete a CRISTO! Iglesia de Venezuela, Vuélvete a Dios, No te desvíes ni a la izquierda ni a la derecha

10 mar. 2016

LA PROSPERIDAD DE LOS MALOS EN VENEZUELA TIENE UN FIN (MEDITACIÓN)

Por: Ana Victoria Sanz. 05 de Marzo de 2016

A veces nos abruma ver toda la maldad que pasa en Venezuela y de pronto no sabemos cómo orar o qué pedir al Eterno, queremos que todas esas profecías de juicio para el país no ocurran y queremos que todo esto pase pronto sin que ocurra ningún derramamiento de sangre; pero después vemos a los perversos multiplicarse hasta llegar a todos los extremos de maldad que nuestra mente ni siquiera imaginaba, entonces pensamos “Esto no puede seguir así, Dios tiene que hacer algo o pereceremos”, pero Dios cuando interviene, hace manifiesta su Justicia y si Dios hace ver su justicia entonces lo que le espera a Venezuela es la muerte, pues “la paga del pecado es la muerte” y cuando caemos en cuenta de esto entonces vienen a nosotros los sentimientos encontrados, pues nuestra humanidad no quiere que pase esto.

Pero entre sentimientos y emociones que pugnan en nuestro ser con lo que Dios tiene propuesto hacer, podemos encontrar respuestas para saber cómo obrar en el ejemplo que dejó el Señor en su estadía en el Getsemaní, un lugar de transcendencia donde las emociones y sentimientos del Hombre sucumben a la voluntad del Eterno y la decisión de sumisión cambia la historia de muerte de la humanidad por una historia sin fin de vida eterna.

Allí, en el Getsemaní, Jesús estaba en extremo triste y su alma estaba afligida, porque sabía que en pocas horas Él llevaría todo el peso de pecado de la humanidad, Él sabía que se haría maldición, Él sabía lo que le iba y debía pasar. En ese punto el pudo esa noche haberse rendido a su propia voluntad y exigir al Padre que lo librara de todo lo que debía padecer y resolvieran de otra forma, también pudo haber ido a sus discípulos a pedirles que lo respaldaran instándolos a que oraran por Él para que su apresamiento y posterior sacrificio en la cruz no se diera. Pero no lo hizo, antes bien fue al Padre y le dijo con humildad: “Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú”.

Él Señor sabía que la muerte tenía que acontecer en Él y que era absolutamente necesario que ocurriera para poder vencerla y convertirse en el Salvador y libertador del mundo, por eso hizo morir su voluntad y dio la instrucción de oración y vela a sus discípulos esa noche y madrugada, les dijo que velaran y oraran no con el fin de que a Él se le eximiera de beber la copa que debía beber, sino para el bien de ellos, para que llegando a suceder lo que debía sucederle a Él, ellos se mantuvieran firmes y no tuvieran la tentación de negar su convicción y fe, sino que resistieran con entereza a la presión del momento y no olvidaran quienes eran ellos en Jesús y quién era su maestro; el mandato de orar y velar era para que fortalecidos no cedieran a la tentación de huir o negarle, sino para que tuvieran fuerzas estuvieran firmes y pudieran vencer.

Hoy casi dos mil años después, se hacen eco de nuevo esas Palabras de Jesús para que sean escuchadas por sus discípulos en Venezuela, pues sabe Él que es necesario que todas las cosas terribles que ha dicho que acontecerán en ella son necesarias que ocurran para que la salvación y liberación que ha determinado hacer en esta nación sea un hecho notorio a todos los hombres de este tiempo en la tierra.

Pero al igual que los discípulos de aquel tiempo, sus discípulos venezolanos, al ver que la noche avanza y nada acontece, sino que los malos se hacen más malos y se multiplican, los ojos de los que oran y velan tienden a adormecerse y no logran mantenerse velando, pero el Señor, también hoy nos insiste una y otra vez en que oremos y velemos, porque sabe que tendremos la tentación de tomar la espada como lo hizo Pedro para defender con nuestra fuerza a la que debe morir y con acciones como estas podríamos, al vernos acorralados y amenazados, negar nuestra fe en él o dispersarnos.

El Señor como a sus discípulos nos ha advertido que es lo que ha de pasar para que no nos sorprendan los eventos venideros y también nos explica, porque deja que el malo siga prosperando y lo hace en el salmo 92:7 "Cuando brotan los impíos como la hierba, Y florecen todos los que hacen iniquidad, Es para ser destruidos eternamente". Al leer este salmo se puede ver que hay un propósito de Dios al dilatarse y dejar que como maleza broten por doquier los malos en nuestro país y ese fin es su erradicación, sin embargo nos cuesta entender la profundidad de los pensamientos y las obras de Dios, pues son muy grandes.

Hasta ahora con nuestra finita mente pareciera que Él tuviera cerrado sus ojos para no ver lo que ocurre en Venezuela como si no le importara lo que padecemos en este país, pero no es así. Por otra parte Él trata que su pueblo se someta a su voluntad sabiendo que tiene un propósito y pensamientos de bien para los justos por eso viene a sus discípulos en Venezuela y les dice, insistentemente, igual como lo hizo a sus discípulos en el pasado, "no dejen de velar, no dejen de orar, porque pueden caer en tentación".

Entendamos pues, finalmente, que por un fin eterno el Señor ha dejado brotar en este tiempo como paja a los malos de este país, pero así mismo comprendamos de igual modo que con un objetivo también eterno Él Señor obra para con su pueblo y ese fin es aumentar nuestras fuerzas como las del búfalo, hacer que veamos con nuestros ojos el final de los impíos y hacer que aquellos que lo amamos y nos sometemos a su voluntad florezcamos como la palmera, haciendo que aún en nuestra vejez demos frutos... Sabiendo esto, entonces sigamos velando, sigamos orando, sigamos adorando al que Vive Eternamente y tiene el poder para darle salvación y libertad a Venezuela; y sigamos anunciando con denuedo “por la mañana su misericordia y su fidelidad de noche

”.

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