Nación Idólatra, en breve viene Juicio para tí ¡Arrepiéntete de tus pecados y conviértete a CRISTO! Iglesia de Venezuela, Vuélvete a Dios, No te desvíes ni a la izquierda ni a la derecha... Nación Idólatra, en breve viene Juicio para tí ¡Arrepiéntete de tus pecados y conviértete a CRISTO! Iglesia de Venezuela, Vuélvete a Dios, No te desvíes ni a la izquierda ni a la derecha

27 nov. 2015

INTERROGANTES AL REMANENTE DE DIOS

Palabras de Dios que vinieron a mí, Ana Victoria Sanz, mientras oraba por el Remanente de Dios en Venezuela el 26 y 27 de Noviembre de 2015.


¿Dónde se quedaron los que claman por esta nación, dónde están los que fueron llamados a levantar vallado por Venezuela? ¿Qué se hicieron los que se levantaban como torre para mirar y alertar desde lo alto los movimientos del que pretende asaltar al pueblo de Dios? ¿Qué le pasó a los que se mantenían en el amor para pelear la guerra? ¿Dónde están? Pues sólo se ven niños espirituales que parece que hay que darles leche, pareciera que no tienen pastor y como errantes ovejas se vuelven presas fáciles para el depredador ¿No soy Yo su Pastor? Si no los guía un profeta o un pastor todos se desaniman y ya no saben qué hacer ¿Dónde está la Lámpara que es a sus pies y la Lumbrera que alumbra el Camino?

Perdieron de vista el Camino y como barco a la deriva vagan entre pensamientos vanos que en nada aprovechan. Muy pronto cada quién olvidó su llamado de “alístense y avancen con el Dios de los Ejércitos a combatir las huestes de Satán” y como aquel que ve su rostro en el espejo y luego lo olvida así olvidaron su misión y cual cabra montés se revelaron a la ley de Dios y el Amor en su corazones ya no reinó, por eso se dejaron seducir por extraños amores que los llevaron a andar en raros caminos que se parecen al Camino, pero que no son el Camino de la Verdad, pues aunque no lo creas desviado estás ¿Desviarme yo, será fulano o fulana? Yo estoy aquí firme esperando escuchar la voz de Dios ¿Qué más voz quieres escuchar? Ya lo que hablé, lo hablé y no tengo más nada que hablar.

Yo espero un pueblo que en obediencia cumpla mis mandamientos, no un pueblo que se esconde en una falsa santidad que no mide su lengua al hablar y que desbordado en su concupiscencia se hace sabio en su propia opinión y con necedad sale a hacer con sus manos lo que sólo puedo hacer Yo ¿Por qué han perdido de vista la meta que salieron alcanzar, la victoria sobre el que domina esta nación? ¿Por qué se están yendo por atajos y corren por veredas extrañas? ¿Qué les ha pasado?

¿Por qué leen lo que hablé a través de mis siervos los profetas y se creen sabios en todo lo concerniente a profecías, pero han perdido el sentido y la razón de ser hijo del Dios Viviente? ¿Dónde está la fe, dónde la esperanza y dónde el amor? ¿Por qué se levantan cual sabios en su propia opinión y se creen dueños de la verdad? ¿En qué gastan su tiempo diario y su tiempo en la red? ¿Hay que cargarlos a fuerzas de Palabra para que puedan andar, son tan pequeños aún que hay que atenderles y darles a amamantar?¿Tengo que arrearlos o que ponerles muletas o montarles en el hombro para que se muevan?

¿Dónde están los aleluyas, los que cantan Gloria a Dios? ¿Dónde los hombres y mujeres puras de corazón que no se enredan en cosas vanas, ni se hacen semejante a los del mundo, si no que en la ley del Eterno es su delicia y en su ley meditan de día y de noche? ¿Dónde están aquellos que sus dichos de su boca y la meditación de su corazón me son gratos como olor fragante y agradable a mi nariz? ¿Por qué me entristezco con tu hablar y tus palabras semejante a la que sale de la boca de los necios me llegan al cielo con olor fétido?

¿Dónde están aquellos que cierran sus ojos para no ceder a la tentación de correr hacia el mal, que sacuden con fuerza sus manos para no recibir pago de injusticia? ¿Dónde están aquellos que se niegan a escuchar propuestas sanguinarias? ¿Dónde están aquellos que obedecen mis mandamientos? ¿Dónde están aquellos que viendo que pronto el Día del Señor se acerca no cesan de predicar con denuedo? ¿Dónde están los que no pierden tiempo mirando la paja del hermano, si no que antes bien están pendientes de que no haya viga en sus ojos que les impida ver la verdad y la luz que los conduce al Camino de Salvación eterna? ¿Dónde están los santos de esta nación? ¿Dónde están los de manos limpias y de puro corazón? ¿Dónde está mi Remanente?

¿Cómo pretenden tener el Triunfo sin estar en mí? ¿Cómo pretenden ganar la guerra si Yo no les doy la Victoria? ¿Por qué se hacen similares a los impíos? ¿Por qué quieren ponerse el traje de Saúl para pelear con Goliat? ¿Por qué te quieres vestir con la ropa del que Yo deseché para ganar al gigante que se burla del pueblo de Dios y somete a opresión y vergüenza a esta nación? ¡Vuélvete al Santuario! Y corre al lugar Santísimo, Remanente, porque cercano está el día terrible del Señor ¿Quién lo soportará?

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