Nación Idólatra, en breve viene Juicio para tí ¡Arrepiéntete de tus pecados y conviértete a CRISTO! Iglesia de Venezuela, Vuélvete a Dios, No te desvíes ni a la izquierda ni a la derecha... Nación Idólatra, en breve viene Juicio para tí ¡Arrepiéntete de tus pecados y conviértete a CRISTO! Iglesia de Venezuela, Vuélvete a Dios, No te desvíes ni a la izquierda ni a la derecha

9 dic. 2014

PREFERIBLE CAER EN TUS MANOS, OH DIOS!


Obra tu, Dios, conforme a tu voluntad y justicia, pero conforme a tus misericordias que nuevas son cada mañana. Apiádate del que invoca tu santo Nombre y que te ha puesto a Tí como su habitación.

Ven pronto y sea vista tu brillante Luz en este tenebroso anochecer en el que nos imbuimos; ven sin tardar, pues este pobre pueblo cada vez se oprime más, preso en su pecado, permanece esclavo de los que operan en la oscuridad y las lámparas carentes de tu aceite han dejado de brillar.

¡Oh, Dios! Tan oscuro todo y no hay quien alumbre claramente con tu Admirable Luz y los malignos a sus anchas juegan con la vida de los venezolanos y extranjeros que habitan en esta nación, los violan, en sus casa, en las calles, en los autobuses, aún frente a la gente, los roban y los matan como cosa normal, los secuestran, los torturan y los extorsionan como parte de la cotidianidad; su tristeza es tapada con la risa del payaso. Como oveja caminan a matadero; el adversario les puso precio: "su vida por el paquete…” de leche, de harina o de pañal.

Oh, Señor, ten misericordia, porque como hienas hambrientas que se arrojan contra su presa y la devoran viva, así, los devoradores de este pueblo se han ido lanzando contra él para devorarlo todos a la vez, comiéndolo de forma inmisericorde en carne viva y le provoca una agónica y aterradora muerte. ¡

Oh, Dios! Así como veo lo que Tú me muestras... bien sabes, que fuera de Tí no hay salvación, no hay salida humana que pueda darle vida al cuerpo de este pueblo que ya está siendo devorado por las hienas malignas… Tu sabes, Señor, que no hay salvación, ni liberación ¡Ay, Señor mío y Dios mío! Si no acudes, si no te apiadas de nosotros pronto pereceremos, moriremos en manos de los impíos que como hiena nos comerán a destajo y el maligno se burlará de nosotros y dirá en boca de los escarnecedores ¿Dónde está su Dios? Ven pronto y haz resplandecer tu justicia como la luz, pues contra ti hemos pecado, pero ten misericordia, porque Tú has dicho que tendrás misericordia de aquellos que invocan tu Nombre, de aquellos que en Ti confían, que te han puesto como su porción y la roca de su salvación.

Oh, Dios, es preferible caer en manos tuyas, pues grande son tus misericordias y no caer en manos de estos perversos que como hienas hambrientas están dispuestos a destruirnos sin piedad.

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