Nación Idólatra, en breve viene Juicio para tí ¡Arrepiéntete de tus pecados y conviértete a CRISTO! Iglesia de Venezuela, Vuélvete a Dios, No te desvíes ni a la izquierda ni a la derecha... Nación Idólatra, en breve viene Juicio para tí ¡Arrepiéntete de tus pecados y conviértete a CRISTO! Iglesia de Venezuela, Vuélvete a Dios, No te desvíes ni a la izquierda ni a la derecha

11 jul. 2014

JUICIO DE DIOS A EE.UU


PALABRA DIOS QUE VINO A MÍ, ANA VICTORIA SANZ, PARA LA NACIÓN DEL NORTE:
  
¡Ay, ay, ay tierra del Norte, que en tu glotonería de poder quieres lo que tiene tu hermana! A tí, tierra del Norte, a tí te hablo hoy; a tí, que engreída de poder me echaste de tu corazón; que malcriaste a tus hijos, que rompiste toda regla y que deliberadamente no guardaste respeto a la tienda de tus hermanos y en tu afán de grandeza la ultrajaste y despojaste. A tí, que matas al débil y destruyes a los que no piensan como tú; a tí, que te sientes gigante y te llamas poderosa, a tí te dejaré que comas de la sangre de tu hermana; mejor sería no haberlo hecho, porque ella me es instrumento para hacer efectiva tu caída; aunque ten en cuenta que Yo no te he quitado de mí; tú te fuiste de mí, y tu caída la propiciaste tú misma y tambaleante te has volcado a quitarle a las naciones del mundo lo que en tu sabia opinión crees que te puede sostener en el poder. 
  
Así has tratado de asirte de la base de la pequeña para no caerte, pero Yo he hecho que ella se rebele contra tí y alce su voz por sus hermanos. Y tú, enfurecida te has volcado a destruirla. Y Yo, el que pongo reyes y quito reyes, dejaré que trates de hacerlo; pero mejor te habría ido si no lo hubieras hecho, porque te he vedado lo que ella tiene y tu esfuerzo te será en vano, y terminará desgastándote; pues a ella la he hecho la amada y liberadora de sus hermanos, porque ella será mi voz para los que están lejos, para los que son sufridos, para los que no tienen nada. A ella la he tomado para entregarle la antorcha de mi Luz Admirable que un día te di a tí para alumbrar a los están aun en los confines de la tierra…

A tí, tierra del Norte, a tí te hablo hoy, tú que me echaste de tu corazón, que explotas a los pequeños y manipulas con alevosía a los que no se subyugan a tus pies para hacerlos hacer tu voluntad; a tí que planeas e incentivas la intriga y pelea entre hermanos para beneficiarte de ello y sacar provecho. A tí, nación del Norte, a tí te dejaré que te escarnezcas contra ella y comas de sus carnes sin contemplación; pero al final te será indigesta, y los ojos del mundo y el reproche de todos serán contra tí. Tu voz no será oída y tus argumentos aumentarán tu vergüenza, y aunque heriste a tu hermana, su herida pronto sanará y verás que tu hermana no perecerá, sino que se levantará de entre los muertos; y tú, nación del Norte, caerás estrepitosa ante los ojos sorprendidos de todas las naciones, aunque bien sabes que tu caída ha sido esperada por todos... Te replegarás humillada y avergonzada por aquella que ultrajaste y despojaste de su bien, por aquella que en su ingenuidad y buena fe contigo te entregó todo cuanto le pedías... Tendrás que retirarte humillada del escenario donde has sido protagonista con todos tus vehículos de violencia ante los ojos sorprendidos del público mundial. 

¡Ay, nación del Norte, de tu reino, de tus días de grandeza y dominio en las naciones cuando infundías temor! ¡De tus tiempos cuando eras anhelada sólo quedará lo documentado, lo grabado, lo guardado en memoria, lo escrito en los libros y en las páginas de historia de la red!... ¡Ay nación del Norte! En esos días, tu caída será el alivio, será la liberación de los que oprimiste en pro de tu hipócrita libertad, y será el tema de conversación y la razón del meneo de cabeza mientras se come el pan; porque Yo uso a los débiles y desechados para avergonzar y hacer caer a los soberbios... Yo Soy el Dios que pone reyes y quita reyes, el Dios que no escucha la voz del soberbio y al altivo ve de lejos...

¡Ay nación del norte, sentirás en tus carnes la presión de tu opresor! Tus ayes serán agudos, pues cerraré mis ojos para no ver tu angustia, y mis oídos, para no escuchar tus llantos de dolor, que serán muchos, y todos los escucharán, pero no les será fácil darte consuelo y acudir a socorrerte, pues también sacudiré a los aliados tuyos, y serán las manos del que tú oprimiste, del que lloró por causa tuya las que usaré para aliviar tu mal, pues no te dejaré por siempre, me acordaré de mis promesas, me acordaré del bien que tus padres hicieron por temor a mí, me acordaré de la fidelidad de aquellos que me pusieron por Dios de este pueblo y de las muchas bendiciones que hiciste a mi siervo Jacob. 

Me acordaré de aquel compromiso que hicieron tus padres y lo entregaron a sus hijos como guía para vivir y hacer una nueva nación con temor a mí, pacto que tú misma invalidaste, pero que aún está en mi memoria pues mi bien es para los que me temen hasta la mil generación, por amor a aquellos que guardaron mis mandamientos, por amor a aquellos que lo pusieron por obra, por aquellos hombres que caminaron conmigo, que confiaron en mi para hacerte una gran nación, por ellos y no por ti que me has desechado de tu corazón, extenderé aun mi mano de misericordia para ti, quizás viendo esto tus hijos se arrepientan y tú misma te humilles y te vuelvas de tus malos caminos. Por ellos, por la obediencia de tus padres, no descargaré totalmente mi ira sobre ti, pero no impediré que tengas tus cosechas, así que tendrás abundante cosecha, cosechas abundantes y sobreabundantes de lo que has sembrado en tus años de dominio y opresión sobre las naciones, por ello, en aquellos días el dolor y la muerte no será noticia que impresione en tus pueblos, el terror será cosa normal y el tener momentos sin malas noticias será más bien algo para sorprenderse.

¡Oh, nación del Norte! Por ellos, por tus padres, y también por aquellos hombres y mujeres de hoy que me han puesto por habitación suya, que claman por ti, por los que aún me temen no serás destruida del todo, no serás raída, si no que te permitiré levantarte discretamente en el escenario mundial, pero esta vez como actriz de reparto, te mostraré el camino de la paz y si lo sigues te traeré la paz verdadera, esa paz que no es la paz de slogans y símbolos de las banderas de protesta de tus hijos rebeldes, te daré esa paz que sobrepasa todo entendimiento ¡Oh, nación del Norte, cuánto te he amado! y por amor a tus padres dejaré que seas objeto de mi misericordia para que los demás pueblos vean y sepan que Yo respaldo y extiendo mis misericordia para los que confían en mí y Soy fiel a mis promesas haciéndolas cumplir hasta generaciones de generaciones ¡Oh, nación del Norte! Te extenderé mi misericordia y si te vuelves a mí te haré vivir la verdadera libertad, ya no habrá un sueño americano para el mundo, sino que tu vivirás tu propio sueño de ser un pueblo libre de ti misma, libre de tus segregaciones, libre de tu autosuficiencia patológica que te oprime a ti misma; libre de tu hambre insaciable de poder; libre de todos los prejuicios de grandeza que te impiden mirar las propias necesidades reales de tu gente; serás libre de tu egoísmo y libre de tus pecados y maldades reconocidos por las naciones. 
  
¡Oh, nación del Norte! Al fin conocerás la verdadera libertad y ya la libertad no será una efigie que todos la miran y la retratan buscando creer que son más libres cuanto más la ven. ¡Oh, nación del Norte! Te haré conocer la verdad y ella te hará libre y tu libertad será intangible como el viento que nadie lo ve, que nadie sabe de dónde viene y a dónde va, pero aunque no lo vean todos sentirán su efecto y se gozarán contigo. Pero ten en cuenta, nación del Norte, para que después no te sorprendas, pues los tiempos se hacen cortos, y ese tiempo de goce de tu libertad no será alargado, porque el corazón del hombre va de continuo al mal, por ello las profecías de los tiempos del fin se apresuran a cumplirse y los preparativos para que el usurpador, el que se hará llamar Cristo, haga presencia, ya comenzaron.

Iglesia de Dios de la nación del Norte, a ti, Iglesia mía, a ti te hablo ahora, arrepiéntete y humíllate delante de mí, vuélvete a mí, pues los ayes de esta nación serán también tus ayes, pues por causa tuya la nación del Norte ha llegado al extremo de su maldad, porque te quedaste de brazos cruzados cuando el adversario tomó lugar en las casas, en las calles, en las escuelas, en los lugares públicos, en las congregaciones, en las instituciones, en los campos, y en todos los organismos de los poderes de su Gobierno Federal. Vuélvete a mí, iglesia mía, deja tus amores ilusos, deja de revolcarte cual ramera y de correr tras la voz de los que preparan el camino del usurpador. Vuélvete a mí, vuélvete a tu Dios, vuélvete al camino de la verdad, al camino de la justicia, al camino que te lleva a mí, al camino que te lleva a esperar con anhelo mi segunda venida pues vengo pronto a buscarte para arrebatarte y llevarte conmigo en las nubes del aire ¿Cómo es que has ido olvidando que vengo pronto?¿Cómo es que has venido dejando que se teja en tu corazón que mi reino es de este mundo y fatua te acomodas cual pavo real para reinar y dominar las naciones de esta tierra?¿Ya no recuerdas que he dicho que este cielo y esta tierra pasarán y el mar ya no existirá más?

Los reyes en esta tierra los pongo Yo y también los quito, pero las naciones están en oscuridad, sumida en el pecado y el error y los corazones de ellos están ennegrecidos, sin embargo, dentro de lo vil y desechado escojo pueblos para que se levanten como naciones con temor a mí, para que en estos tiempos de gracia se levanten reyes conforme a mi corazón con propósitos específicos y para que las naciones del mundo vean como estoy con aquellos pueblos que me temen; levanto pueblos y reyes temerosos de mí para que funjan como instrumentos útiles de la propagación de mi evangelio hasta los confines de la tierra, establezco en ellos Mi Luz admirable para que quienes están en la oscuridad la vean y sean salvos, porque mi venida está cerca, pero mi iglesia no tiene como propósito trabajar para reinar y tener dominio de esta tierra, tierra que pasará, la misión de mi iglesia es ser testigos de mi mensaje hasta lo último de la tierra, porque este cielo y esta tierra pasarán y vendrá un cielo nuevo y una tierra nueva y la santa ciudad, la Nueva Jerusalén, descenderá embellecida para su esposo, entonces moraré con los hombres y ellos serán mi pueblo y Yo seré su Dios.

¡Levántate iglesia! Levántate, levántate ahora y abandona el lodazal donde te exhibes sonriente y compartes banquetes con los que se alegran y viven para sí, diciendo: “Cristo ya no viene más, el reino de Dios lo haremos nosotros aquí en la tierra”, sal corriendo ahora mismo iglesia y aléjate de las vitrinas del gran “Mall” del mundo donde se exhibe despampanante la que está usurpando a mi iglesia, cual serpiente astuta y sigilosa, desviando de la Verdad al que la mira con palabras dulces al paladar pero que al final indigestan y matan; incentivando a los incautos a adquirir por precio de muerte su bendición; y propagando con ímpetu y seducción el evangelio adulterado y el advenimiento del reino del cristo alternativo.

Ven ahora, regresa esposa mía, regresa a casa que todo está listo para hacer fiesta por tu regreso; ven amada mía, ven a mis brazos, no seas desobediente a mí llamado, pues Yo extiendo aún para ti, mi misericordia, porque con grande amor te he amado y dejé que mi gracia y bondad fuera vista en ti en todas las naciones de la tierras, no aparté mi mano de ti, si no que la mantuve extendida y por causa tuya y de tu obediencia fueron bendecida muchas naciones de la tierra, hasta que me diste la espalda y te fuiste tras tus amantes… Vuélvete a mí, amada mía, vuelve a tu Dios, deja de lado la doctrina de Balaam y de los nicolaitas, deja de lado la inmundicia e inclinaciones hacia la doctrina que prepara la llegada del cristo usurpador.

Ven amada mía, vuélvete a mí, humíllate delante de mí, Yo quiero hacer de ti misericordia... ven, vuélvete a mí ahora, hoy es el tiempo, porque el lenguaje sutil de aquel falso es cada vez más irresistible y con su locuaz verbo desviará a los incautos que no se han fundamentado en mí y con su precinto los hará suyos… huye de su pasión y seducción, pues no quiero que tu habiendo sido la precursora de estos tiempos del evangelio en tantas naciones y aún en los confines de la tierra vayas tras sus encantos y no quiero que a ti, habiendo alcanzando a millares para el reino de Cristo, se te sea borrado tu nombre del libro de la Vida y no te sea dado piedrita blanca con tu nombre nuevo; y que tu guiando a otros a la vida eterna no puedas probar del árbol de la vida. ¡Vuélvete a mí, amada mía, vuélvete a mí, vuélvete a mí! Alístate con tus vestiduras blancas, quita de ellas toda mancha y toda arruga, porque mi venida está cerca.



Éstas fueron las Palabras de Dios de Juicio a la Nación del Norte que me fueron dadas a mí, Ana Victoria Sanz en Abril de 2013, en Valencia Estado Carabobo.

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