Nación Idólatra, en breve viene Juicio para tí ¡Arrepiéntete de tus pecados y conviértete a CRISTO! Iglesia de Venezuela, Vuélvete a Dios, No te desvíes ni a la izquierda ni a la derecha... Nación Idólatra, en breve viene Juicio para tí ¡Arrepiéntete de tus pecados y conviértete a CRISTO! Iglesia de Venezuela, Vuélvete a Dios, No te desvíes ni a la izquierda ni a la derecha

17 jul. 2014

MENSAJE DE DIOS AL PRESIDENTE Y A LOS DECISORES DE VENEZUELA


Palabras de Dios que vinieron a mí, Ana Victoria Sanz, los días 15 y 16 de Julio de 2.014, mientras oraba por Venezuela e Israel, dirigida al presidente y a los decisores de Venezuela, a los que tienen el poder de esta nación y en sus manos están las decisiones de ejecución de proyectos y legislaciones que van en contra de Israel y del pueblo de Dios en Venezuela.

¡Ay de ti, que aúpas al que se levanta contra mi pueblo; que en asambleas participas en los acuerdos que favorecen a sus enemigos! En ningún momento te dejaré sin castigo, pues sobre ti y tu descendencia irá el peso de tu maldad, porque ¡ay de aquel que se mete con “La Niña de Mis Ojos”! pues “mejor le sería si se le colgara una piedra de molino al cuello y fuera arrojado al mar”. 

¡Ay de ti, que conociendo la verdad te reúnes, cómodo en tu silla, cómplice con el que te codeas; alzas los planes que van contra mi pueblo!. ¿Cómo has tenido en poco mi Palabra y apruebas junto con los que deseché sus maquinaciones contra “Mi escogido Israel” y contra “Mi Pueblo” en esta nación? ¡Quién te embrujó! ¿Cómo has caído tan bajo? 

¡Ay de ti, que endureces cada vez más tu cerviz, que tu puño haces de hierro para herir con él a mis hijos!, ciego estás con el poder, olvidaste al Dios de tus padres; como poca cosa tomaste tu origen y te has vuelto un traidor, comes y abrazas a sus enemigos y apoyas a los que se confabulan contra él. No hay temor en ti; en tu boca hay maldición. ¡Tus ojos se han nublado; no puedes ver! Tu maldición se volverá contra ti, y lo que planeas para él, te ocurrirá a ti; los que crees ahora que son tus hermanos y te hinchan con adulaciones, te traicionarán, harán alianzas con tus enemigos para quitarte el poder y la misma naturaleza se volverá contra ti. Tu nombre dejará de ser; no será recordado, y tu progenie no estará más. 

Acorralado, no sabrás qué hacer; tu desesperación será en extremo grande; las convulsiones, unas tras otras, aumentarán tu desconcierto y miedo; la presión será incontrolable, tu respiración se hará agitada, sentirás que vas a estallar por cuanto no has querido escuchar la voz de los siervos míos que te he enviado para que te arrepientas. 

Tu tiempo en tu lugar se ha acortado, sentirás la traición del que te ha jurado lealtad, pues se sienta a la mesa de tus enemigos planeando quitarte el poder que crees tener por herencia; pero su traición también a él le costará la vida, y grande confusión traerá. Pero ten en cuenta que Yo Soy el mismo Dios de Abraham, de Isaac, de Jacob, de Moisés y de David; que Soy el mismo Dios de ayer, de hoy y siempre; “fuerte, celoso que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen y hago misericordia a millares; a los que me aman y guardan mis mandamientos”; que Soy Dios grande en misericordia y amor, que no quiero yo la muerte del impío sino que el impío se vuelva de sus malos caminos y se arrepienta para que viva. 

Por tanto, arrepiéntete hoy de tus malos caminos, desiste de tu rebelión y vuélvete ahora a mí, para que salve yo tu vida; vuélvete a mí y conoce hoy, no de palabras sino de hechos, al dador de la Vida, y abrázalo para que no perezcas, porque el día de mi ira sobre esta nación será grande, y el puño de hierro del que se cree fuerte será desintegrado. 

Vuélvete a mí, que aún extiendo mi misericordia contigo, a través de este mensaje te digo: elige hoy el Camino de la Vida y no sigas por el camino de muerte; elige la Vida para que vivas eternamente y vengas a morar con Cristo y todo su pueblo redimido en la Nueva Jerusalén.

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