Nación Idólatra, en breve viene Juicio para tí ¡Arrepiéntete de tus pecados y conviértete a CRISTO! Iglesia de Venezuela, Vuélvete a Dios, No te desvíes ni a la izquierda ni a la derecha... Nación Idólatra, en breve viene Juicio para tí ¡Arrepiéntete de tus pecados y conviértete a CRISTO! Iglesia de Venezuela, Vuélvete a Dios, No te desvíes ni a la izquierda ni a la derecha

29 may. 2010

LAS PROFECIAS DE JUICIO PARA VENEZUELA 2003 Y 2010 -PREAMBULO

Como sierva y profetisa de Dios por su inmensa misericordia y gracia te hago llegar este mensaje que estás leyendo. De antemano, te diré que desearía entregarte palabras bonitas y alentadoras sobre lo que acontecerá en esta nación, pero no es así… sé que hacer públicas estas Palabras, puede traer consecuencias fuertes para mí, pues ya antes, con la primera profecía que Dios me dio, resistí los embates por darla a conocer, sin embargo, he decidido seguir adelante, pues tengo la certeza de que está conmigo el Santo de Israel que es el Dios Todopoderoso y Dios de los Ejércitos en quien confía mi corazón.

Se trata de una advertencia que debo darte con premura, de lo contrario si algo llega a ocurrirte a ti y a tu familia, porque no se apercibieron, puesto que yo me guardé el mensaje y no te lo advertí, tu sangre, Dios me la demandará de mi mano y como no quiero que eso sea sobre mí y mi familia les hago llegar las Nuevas Palabras Proféticas que me han sido reveladas sobre el país junto a la primera profecía de Juicio sobre Venezuela que Dios me dio en el año 2003 para que la revises y la recuerdes y en conjunto, veas que ya el reloj está en cuenta regresiva. Por eso te exhorto a que pongas atento tu oído para escuchar y atender a la voz de Dios mientras haya tiempo.

Estas Palabras de juicio plasmadas en estas dos profecías no son para crear pánico en la población o para desestabilizar un país, o para provocar terror, o para que la oposición o el oficialismo, o quien se sienta involucrado, incluyendo a la Iglesia de Dios, se considere amenazado o con argumentos para hacer bandera de quién o cuál tiene la razón o de quién puede sacarle a estas profecías mejor punta o provecho para sus intereses; por el contrario es una Palabra de un Dios de amor que insiste en hacernos recapacitar aun en el último momento, pues ama al pecador, pero no su pecado, que aun en medio de todo lo que vivimos hoy extiende su misericordia para todos los que crean en esta Palabra y la pongan por obra, ya sean venezolanos naturales o nacionalizados; sean oficialistas, opositores o ni de lo uno ni de lo otro; sean ricos, clase media, pobres o muy pobres; sean del gabinete de gobierno o de los consejos comunales; sean cubanos, europeos, norteamericanos, colombianos, argentino, bolivianos, uruguayos, haitianos, chinos, árabes, judíos, en fin extranjeros que están por una u otra razón habitando en nuestra nación; sean de cualquier religión o práctica religiosa y ritualista; sean Evangélicos Pentecostales, Libres, Nativos, Bautistas, de O.V.I.C.E, de la Cuadrangular, de las Asambleas de Dios, de la Luz del Mundo, de la Maranatha, de la SINEP, de la Internacional, en fin de cualquier denominación u organización de las cientos que hay en el país; para todos ellos es este Mensaje de Alerta, pero no en plural, no en sentido general, no en cambote como lo fue hace unos 7 años atrás cuando Dios me dio la primera Palabra para Venezuela, donde unos pocos justos la creyeron, oraron y gimieron por toda la nación y por amor a ellos se detuvo el castigo para este país y para el Pueblo de Dios; este nuevo mensaje es más bien para el individuo de forma personal y directa, es para aquel hombre o aquella mujer de cualquier edad que abre su corazón y su entendimiento a Dios para creerlo, reconociendo en él su pecado y aprovechando su Palabra de Salvación y Vida antes de que sea tarde.

Este mensaje no es para culpar al Presidente, o a los gobernadores o los alcaldes, o a la oposición, o a las discordias o alianzas entre los países del Norte, del Centro, del Sur de América, de Europa, del África o del Asia de lo que está pasando o está por pasar en Venezuela, pues muchas de las tantas cosas sucederán por la acumulación de pecados del pueblo, por decisiones equivocadas y entregas de la nación en pactos por el poder y dominio hechos décadas y siglos atrás; otras tantas son el efecto de fallos, pactos y ritos recientes hechos por los decisores de estos tiempos; otras tantas por causa misma del Pueblo venezolano en general que se empeña en caminar de espaldas a la voluntad del “Dios que hizo los cielos y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay”; y unas tantas últimas y de gran peso son por el pecado del mismo Pueblo de Dios en Venezuela, el pecado de nosotros los que nos llamamos hijos de Dios, que no hemos sido sal, que no hemos sido luz, que nos hemos vuelto adúlteros, religiosos, sepulcros blanqueados, libertinos, santurrones, falsos, idólatras, inicuos, soberbios, parcelarios, cerradores de la Puerta, cerradores de las ventanas de los cielos, desviadores del camino, profanos, mercaderes, desleales, manipuladores, ocultistas, hipócritas, inmisericordes, hurtadores, cercenadores de la Palabra de Dios, adivinadores y homicidas, hoy todo el pecado de Venezuela se ha agravado en extremo y se ha hecho tan grande y alto que ha llegado al cielo por lo tanto Dios ha decidido descender a esta nación.

Por eso este mensaje no es para ver quién tiene la culpa, pues todos estamos en el mismo barco… este mensaje es únicamente para confrontarnos con el pecado y la culpa individual que cada uno de los venezolanos y aun extranjeros que habitamos en este país tenemos a causa de nuestras iniquidades y maldades que hemos cometido conscientes o inconscientemente… unos porque hicimos y otros porque dejamos de hacer, unos porque sabíamos y otros porque cerramos los ojos para no saber, pero todos, absolutamente todos, evidenciamos nuestra separación y lejanía de la voluntad de Dios… el hecho de que ignoremos que lo que estamos haciendo es malo no nos librará de culpa e indefectiblemente sufriremos las consecuencias…

Para el año 2003 Dios me habló y me dijo escribe estas Palabras e imprímelas, esa hoja con la profecía se propagó en ese entonces; la Iglesia la recibió y un número aceptable de justos se conmovió con ella, se humilló ante la presencia del Señor, se condolió y gimió por esta nación para que esto no aconteciera. Fueron muchas noches de vigilia, ayuno, clamores y matutinos llenos de corazones quebrantados por esta nación, tales oraciones llegaron al cielo y Él escuchó la súplica sincera, detuvo su mano por amor a estos justos, así como cuando Abraham intercedió ante Dios por Sodoma y Gomorra, aunque en esas ciudades no fueron encontrado ni siquiera a diez justos, pero aquí en Venezuela sí, y por ellos poco a poco Dios fue dejando evidencias de que su misericordia para con nosotros se extendía un tiempo más.

Estas profecías no son para desear que se cumpla sólo para ver si fulano o fulana es realmente profeta o para que al fin sea quitado de en medio alguien que no sea del agrado de esté o de aquél ¡Esto es una insensatez pensar así! pues el juicio del que habla Dios es terrible y muchos de los seres que amamos grandes y pequeños y aun nosotros mismos podríamos ser objetos de la espada desenvainada de Jehová. El saber esta profecía es más bien para aferrarse a Dios y gemir con todas las fuerzas del alma, cuerpo y espíritu para que Él por lo menos tenga misericordia de nosotros; puesto que cuando Dios habla y da una Palabra profética es para advertir a su pueblo y a todo aquel que crea que es necesario y con emergencia arrepentirse de toda su maldad y volverse de sus malos caminos para que lo que se ha profetizado no se cumpla, o por lo menos seamos de los que queden para volver a empezar.

“7Porque no hará nada Jehová el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas. 8Si el león ruge, ¿quién no temerá? Si habla Jehová el Señor, ¿quién no profetizará?” Amós 3:7-8. esta Palabra que me ha dado Dios es una determinación irreversible de parte de Él y es solamente para quienes la escuchen y la reciban, es sólo para que los que sean entendidos se aperciban y se resguarden "...bajo el abrigo del Altísimo", se suban Sobre "La Roca de la Salvación", se refugien en "...el Castillo Fuerte" de nuestro Dios, se metan en “el Hueco de la mano de Dios", le pidan al Santo de Israel que los esconda en “su tabernáculo en el día del mal” y los oculte en “lo reservado de su morada"... y en el secreto de su presencia”… y conscientes por la fe del eminente peligro cubran los marcos de sus puertas con la sangre del Cordero para que la destrucción repentina y el Ángel de la Muerte no llegue a ellos y cuando todo termine sean parte de ese remanente que fue guardado para restaurar y reconstruir la nueva Venezuela con ese gran avivamiento que se extenderá a todas las naciones que Jehová nuestro Dios nos ha hablado a través de sus siervos los profetas...
ATTE. ANA VICTORIA SANZ

PROFECIA DE JUICIO PARA VENEZUELA
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JUICIO DE DIOS PARA VENEZUELA, 2003

PROFECÍA DADA A ANA VICTORIA SANZ EN EL 2003 Y REPARTIDA EN ESE ENTONCES EN UN VOLANTE:


Palabra de Dios para Venezuela; “En mi celo y mi furor he hablado, dice Dios: Mi mano se ha extendido contra el pueblo venezolano. Se avecina juicio para Venezuela en un tiempo aproximado de tres lunas a partir de la segunda quincena del mes de diciembre de 2003”.

“Muertos sobre muertos, montículos de cadáveres de todas las edades y fosas comunes. Disturbios como no ha habido jamás en esta nación; Terrible guerra civil se avecina, hermanos contra hermanos, padres contra hijos, hijos contra padres, militares contra civiles, guerrilla contra militares y civiles; Persecución a la iglesia evangélica, invasión del norte, cambios bruscos, inesperados e inusitados del clima y un terremoto-maremoto devastador que va extenderse en las zonas montañosas y costeras del país, ¡Caracas, Ay, Caracas, capital del pecado cómo lloras a tus muertos, millares e incontables!”.

“¡Ay, Venezuela!, Tu líder, eres tú, así como él, eres tú, es tu viva representación—Dice Dios—Hablas de mí como si me tuvieras temor, pero prácticas la idolatría y hechicería como algo normal, la soberbia representa tu corazón, el sarcasmo está en tí, cuando tomas mi nombre en vano. Dices piedad tengo para con el pobre y entregas su vida al maligno. Tu maldad y tu pecado han colmado los cielos y tus caminos de soberbia y altivez me son abominables, por cuanto te has volcado en tu maldad, iniquidad y rebelión; cierro los ojos a tu aflicción y tu angustia no la oiré, porque tú has puesto tus ojos lejos de mí y la hechicería y la idolatría dicta tu camino.

¿Por qué dices que soy tu Dios y prácticas la idolatría y el ocultismo? ¡Ay, Venezuela, te has envilecido! Ritos de sangre hace para permanecer en el poder y entregas a tus hijos a maldición. Tomas mi nombre en vano y te postras en sacrificio ante otros dioses.”

¡Ay, Pueblo de Dios, que te jactas de tener la verdad, que hace sacrificios inútiles en mi casa!Tu iniquidad me llena de furor ¡Hipócrita! Te vistes por fuera de justicia, pero tu corazón esta ennegrecido ¡Sepulcro blanqueado! ¿Quién conoce tu corazón, sino Yo? ¿Acaso no sé, que de labios me adoras, pero en tu corazón no hay amor? Tu soberbia la condeno, tus vestimentas me son afrenta y tus ayunos no son nada para mí ¿Hasta cuando pisotearas mi Nombre y serás de piedra de tropiezos para los que en verdad me buscan? Tus cultos religiosos, llenos de doctrinas de hombres cierran el reino de los cielos a los quebrantados que me buscan, no entras ni dejas entrar ¿Por qué te has envilecido y das juicio en tu propia sabiduría?

¡Ay, de tí pueblo de Dios! Que te jactas de ser libre y en tu libertad has ido tras el libertinaje, que ensucia mi nombre con tus acciones, que en tu libre albedrío eliges dar rienda suelta a tus pasiones y orgullo; Te jactas de tener amor, pero miras como poca cosa a los humildes y a mis siervos que en sencillez se visten te son vergüenza en tu propia religiosidad ¿Dónde está tu amor? ¿Dónde está tu justicia y tu fe? ¡Hipócrita! Yo te he llamado a libertad en santidad, no a ser esclavo de tu libertinaje e iniquidad. ¡Ay de ti pueblo mío—Dice el señor—que te revelas contra mis siervos los profetas y pastores, porque no es contra ellos que te revelas sino contra mi!”.

“¡Ay, de ti pueblo de Dios!, que has contaminado esta tierra con tus obras y caminos inmundos delante de mi. Conforme a tus caminos y conforme a tus obras te juzgo, porque has profanado mi Nombre… No lo hago por ustedes, sino porque profanaste mi Santo Nombre. Vuélvete de tu pecado, ahora, y póstrate con tu corazón quebrantado delante de mí, gime y clama a causa de todas las abominaciones que se practican en esta nación; Gime y clama para que salves tu vida y la de los tuyos y entonces, pondré en tu frente una señal para que la destrucción y la muerte no se acerquen a ti. Yo esparciré sobre ti agua limpia y te limpiará de toda tu inmundicia y quitaré tus ídolos y te daré un corazón nuevo y un espíritu nuevo dentro de ti. Y pondré dentro de ti mi Espíritu, y haré que andes en mis estatutos, y guardarás mis preceptos y los pondrán por obras.”

“Por tanto, OH, Venezuela, yo quebrantaré tu soberbia heriré tu tierra, limpiaré tu pecado y lavaré con sangre tu maldad y haré de ti una nación nueva y tendré pacto contigo y levantaré el remanente que en verdad me adora y se postra delante de mi a causa de tus abominaciones, y entonces haré de ti una nación grande y habrá un avivamiento del fuego de mi poder que se extenderá por las naciones, llevando mi evangelio. Y volverá a dar su producto la tierra y crecerá y se desarrollará y santificaré mi Santo Nombre y lo verán las naciones

Y sabrán que yo soy Dios”. –Dice el Señor: “Vivo yo, dice Jehová el Señor, que no quiero yo la muerte del impío, sino que se vuelva el impío de su camino y que viva. Volveos, volveos de vuestros malos caminos; ¿Por qué moriréis…? Ezequiel 33:11, “… Miraré aquél que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi Palabra.” Isaías 66:2b




CONSECUENCIAS PALPABLES DEL JUICIO DE DIOS PARA VENEZUELA




Ocurrirán muchas muertes, miles y miles de venezolanos de todas las edades morirán, familias enteras desaparecerán y morirán. Se harán fosas comunes en todo el territorio y se enterrarán multitudes, habrá mucho frío.

Los bancos y las empresas cerrarán, habrá un caos y escasez de alimentos, medicinas, productos de limpieza e higiene del hogar; falta de agua; privación de la energía eléctrica, escasez de combustible y carencia de gas por aproximadamente 6 meses.
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JUICIO DE DIOS PARA VENEZUELA, 2010

Palabra de Dios de Juicio para Venezuela y de Juicio de Dios para su Pueblo que me fueron dadas a mi Ana Victoria Sanz, en Apure, Venezuela en la tercera semana del mes de Marzo de 2010. Para que las escribiera y se las entregara ya sea que las leyeran y las escucharan o las dejen de leer y de escuchar.


Así ha dicho Dios, el mismo Dios de los Ejércitos de ayer, de hoy y de siempre: 

“Oye bien y pon atento todo tu ser, a estas palabras que te hablo hoy, vuélvete a mí, vuélvete a mí, arrepiéntete y conviértete de tus malas acciones, de tus malas obras y de tus malos caminos ¿por qué moriréis?"

"¡Oye bien, Oh, venezolano y venezolana! ¡Oye bien, Oh, extranjero y extranjera que habitas en esta nación! ¿Por qué te empeñas a cerrar tus oídos? He aquí que el cielo se pone rojo mientras los incautos para confusión suya se sorprenden con la señal, en tanto salgo de mi lugar y desciendo sobre Venezuela, porque hollaré a esta nación como quien pisa un lagar de uvas con sus pies." 

"La pisaré con mi ira y la fuerza de mi furor hará que se salpiquen en gran manera de rojo mis vestidos; con la fuerza de mi pie golpearé la tierra y esta abrirá su boca tan desmesuradamente que no habrá tiempo de pensar en nada y no descansará hasta saciarse del rojo purpura; con el mover violento de mis pies levantaré la gran marea roja que cubrirá las grandes ciudades costeras, y con mis saltos romperé las nubes y los rojos ríos bajarán de las montañas para cubrir los pueblos y con mi soplido agitado haré que la corriente enrarecida quite bruscamente el calor y cubra del frío rojo la tierra de débiles y fuertes; haré saltar de los montes las fieras que con su terror cubrirán de rojo las fronteras, llenaré los cielos de aves de rapiña de todo tipo y tanto será su ferocidad que volverán rojos los campos y como quien derrama un gran lagar desde lo alto, se empapará y salpicará el liquido rojo por todos lados, por el mar, por los campos, por las montañas, por los ríos, por los caños, por los pueblos, por las ciudades, por las quebradas, por las autopistas, por las avenidas, por las calles, por las veredas, por las cloacas, por las plazas y por los edificios y casas." 

"Todo esto por la rebeldía y maldades de esta nación y por los pecados y desobediencia de mi Pueblo, que se empeña en no escuchar mi voz. No habrá quien escuche, no habrá donde acudir, no habrá a quién tocarle a la puerta, no habrá quién salve, cada quién correrá solo por su vida y no habrá terminado el aire de entrar completamente a sus pulmones cuando de nuevo mis pies se descarguen una y otra vez sobre esta nación, no se bastarán los que se conmuevan con tantas desolaciones seguidas hasta que cese de pisar."



Venezolano, venezolana, extranjero y extranjera que habitas en esta tierra, así te dice el Señor, que hizo los cielos y la Tierra:

 “¡Arrepiéntete y conviértete, vuélvete a Mí en tanto que hay tiempo, para que tenga misericordia de ti, no importa cuán pequeño o grande sea tu pecado, mi amor y misericordia aún se extienden hoy para ti, para limpiarte y perdonarte, vuélvete a Mí, hoy, porque desciendo con mi ira sobre este país, con mi juicio y ¡Ay de ti, que juntas hermosas casas, terrenos y empresas ávidamente con iniquidad y maldad en tu mano como si fueras a habitar tu solo la tierra! Pues tus muchas casas serán asoladas y quedarán sin que nadie de tu descendencia las habite."

" ¡Ay, de ti que amasas fortuna con los bienes de esta nación, que te sacias de los mejores vinos y te embriagas en tus banquetes fastuosos con las rameras, mientras alardeas con tus iguales la obra que han hecho tus manos y planeas con tu consejo tus nuevos manejos para engrandecer tu ego! ¿De qué te sirve lo que has logrado si la destrucción y muerte repentina tocará a tu puerta y lo que tienes no será más? 

"¡Ay, de ti que has entregado a los hijos de esta tierra a la muerte para mantenerte en el poder y para perpetuar tu grandeza! Dime ¿quién pone reyes y quita reyes? ¿No Soy Yo, Jehová de los Ejércitos? ¿Qué poder, fuera del Mío, puede engrandecerte, o humillarte, o quitarte o sostenerte en el tiempo? ¿No bajo Yo los ojos de los altivos y la soberbia de los grandes la pisoteo con mi pie? Tus hechos abominables llegaron al cielo y se volverán contra ti y tu descendencia, tus enemigos se volverán contra ti con la furia de muchos huracanes, también la naturaleza empeorará tus males, entonces, como liebre asustada acorralada por los perros, sin lugar donde esconderte y sin salida alguna, temblarás de terror, pero en mi misericordia por los muchos justos que claman por ti, dejaré que seas tú quien tomes la decisión de tu muerte."

"¡Ay, de ti que violentas los derechos y la justicia del que reposa confiado en tu cuidado, que aprovechas tu poder para apoderarte de su heredad! ¿No Soy Yo, un Dios justo que extiendo mi mano para hacer valer el derecho y hacer resplandecer la justicia del justo? No habrá lugar donde te puedas esconder y tu dolor será en extremo grande."

"¡Ay, de ti que te escondes tras la solapa y con tu cuello blanco maquinas en consejo, la forma de mover la voluntad de los jóvenes y de un pueblo para que se revelen contra la autoridad, colocándolos como carne de cañón para provocar el colapso que mueva la balanza hacia tus intereses! ¿No soy yo quién veo y peso en mi balanza los corazones? Pesaré tu corazón y lo encontraré falto y entonces tus blancos cuellos se volverán rojos y tus ojos no volverán a ver la luz." 

"¡Ay, de ti que vendes la nación al extranjero por unas cuantas monedas de plata! ¿No he hecho esta nación más rica que todas las demás de este continente, para que tú y tu familia con mi sabiduría trabajes y goces del fruto de su bien? Tu traición te perseguirá y alcanzará, tus entrañas se abrirán, otro ocupará tu lugar y la heredad que adquiriste con esa venta se bañará de sangre." 

"¡Ay, de ti que te empeñas en tener otros dioses, que desechas mi plan de salvación y te inclinas deliberadamente a la idolatría! ¿No habré Yo levantado tantos siervos míos de otras naciones y de esta misma nación para que enseñen a este pueblo que yo soy el único Dios? ¿No habré Yo roto la ligadura que mantenía legítimamente amarrada a esta nación a una fe idólatra? ¿Por qué te empeñas en no creer en Mí como único y verdadero Dios, celoso, que no comparto mi gloria con otros dioses que imitan mi poder? Yo Soy el único Dios que hizo los cielos y la tierra, el mar y todo lo que en él hay, que te formó y te da el aliento de vida, que lo entregó todo por ti, que despojé a Satanás de todo el poder de esclavitud, enfermedad, pobreza y muerte que tenía sobre ti, que pagué por precio de sangre por tu vida, que se inclina para escucharte y te extiende su mano para salvarte; pero tu encegueces tu entendimiento y te haces dioses y te tallas y moldeas imágenes pretendiendo que mi grandeza cabe en tu creación; Por tanto se ensancha el interior del sepulcro y no habrá quién oiga tu clamor, clamarás a tus dioses y no te oirán, suplicarás su ayuda y nunca llegará, pero ten en cuenta mi interés de que conozca que Yo Soy Dios y no aquellos a los que te postras hoy, que aún en mi misericordia por ti, en el día de la aflicción y de la destrucción repentina, si te acordares de estas Palabras y clamares a Mí y sólo a Mí, entonces yo oiré tu clamor y te mostraré que yo soy Dios." 

"¡Ay de ti que matas al inocente y despojas de él su bien, que arrebatas el pan del justo y dejas sin comida el hogar, que retienes con terror al que tiene para despojarlo de su riqueza, que coaccionas y asaltas al que bien trabaja, que no te importa enlutar a las familias con tu maldad, que dices a lo bueno malo y a lo malo bueno, que truncas la inocencia del infante y que siembras en la juventud tu ilusoria semilla de muerte, que devoras con tu maldad al joven y te enriqueces con su desgracia, que justificas al perverso de camino y al justo cercenas su derecho, que eres sabios en tu opinión y justificas tus malas acciones, que a la noche le dices día y al día le dices noche para cubrir tus maldades y decir -No sabía lo que estaba haciendo-! ¿Acaso, cerraré mis ojos a tu violencia y maldad? ¿No haré yo justicia al justo? ¿No escucharé yo el llanto de la madre, de la viuda y del huérfano? ¿Pasaré por inocente al culpable? En tu oscuridad vendrá la destrucción repentina y no habrá para ti amanecer, como el ave rapaz asalta a su presa el mal te asaltará a ti, en tu embriaguez beberás el cáliz amargo de tu tortura, no habrá quien te tienda la mano, tus miembros serán esparcidos y la muerte agónica te premiará, la fetidez de tu cuerpo se tapará con cal y sin nombre serás puesto junto a miles que nadie reclamará jamás." 

"¡Ay de ti que practicas lo oculto, lo pagano y lo profano, que haces ritos, haces pactos abominables con mi adversario, que engañas con tu maldad al crédulo y en tu depravación haces sacrificios de sangre que atan a ti a esta nación! ¿No conozco Yo tu maldad? ¿No conozco cómo destruyes al inocente y vuelves leña al incauto? ¿No conozco cómo embrujas esta nación y compras el alma de los decisores y los mueves con tus velos mágicos para que te entreguen la sangre y el alma de esta nación? ¿No conozco Yo tus abominaciones y maquinaciones contra Mi Pueblo? ¿No conozco Yo que te haces pasar por pueblo Mío para colocarle velos mágicos a mis apóstoles, pastores, profetas, evangelistas y maestros, que te vistes de oveja para desparramar a mis fieles tras tus encantos? Tu maldad te alcanzará y como el que muere en la angustia quemado por las llamas, tus gritos de agonía se harán oír y nadie los escuchará, porque como el fuego devora la paja, serás devorado en tu maldad, tu cadáver en podredumbre y gusano será arrojado y recogido como excremento y las aves de carroña lo comerán; no habrá quién llore, no habrá quien se conduela de ti, no habrá para ti tumba, ni lápidas que recuerden tu nombre; porque Dios no sólo te cortará de raíz, sino que también consumirá tus lugares altos y destruirá totalmente todo tus altares, como sitio desolado quedarán tus caminerías de procesiones y la tierra abrirá su boca para tragar los tronos de tus dioses y con la fuerza de Mi Mano los echaré, de una vez, totalmente, de esta nación.”



Así habla Dios a Venezuela: 

“¡Ay Venezuela! Cómo lloras tu despojo, cómo se han movido tus montañas y valles, cómo la gran montaña se sacudió y cómo se bajan los cerros y cómo el mar abre su gran boca para tragarse con brutalidad tu Perla y tus ciudades. Tu luto es en gran manera llorado por muchas naciones, tus pequeños son llevados lejos del seno de la que lo amamantaba; tus ciudades han sido desoladas; la destrucción repentina destruyó tus fuentes de energía; tus fuentes de alimentos y graneros ya no están más; Y buscarás con desesperación tus fuentes de aguas, pero las encontrarás destruidas, contaminadas o secas y llorarás junto a ellas como mujer que pierde a sus hijos."


"¡Ay Venezuela! Tus jóvenes y tu fuerza de trabajo se volverán carne fresca para los depredadores que saltan del cielo y para las fieras salvajes hambrientas que emergen de los montes y el mar. El fuerte y valiente que desafiaba gigantes será abatido. No habrá quien salve, pues alcé pendón en la nación del norte y los vientos los pongo a su favor, levanto también pabellones en otros países con sed de tu sangre; la madre y la hija independiente se enfrentarán de nuevo en una historia que data de más de 500 años, y la tierra del León querrá sacar provecho; se enfrentará el gigante con el pequeño y yo no estaré con él; confiará el pequeño en sus hermanos y sufrirá su traición como la traición del que resguarda su pellejo; también sus aliados de lejos verán su infortunio, pero su ayuda se confundirá con el estruendo del poder del huracán del norte; no obstante, yo me ensañaré contra ellos y Mi juicio les haré conocer, por cuanto se burlaron de tu desgracia y su placer de verte caída se dejó saber en los cielos; en aquel momento me arrepentiré de pisarte y me volveré contra el gigante y lo haré caer. 

"Entonces, Venezuela, detendré mi ira sobre ti y se apaciguarán los vientos, dejaré de pisar el lagar y te traeré paz y consuelo; me acordaré de tu remanente lo levantaré y le lavaré su sangre y le entregaré la herencia de esta nación; sanaré las heridas de tu tierra, haré que tu llanto se vuelva regocijo como la mujer después que ha dado a luz y tiene a su hijo en sus brazos; retiraré a todos tus predadores y te devolveré completamente tu tierra, caminarás en ella como quién camina sobre plumas finas, haré que los cielos la rieguen y el mar y los ríos produzcan sus peces en abundancia, los campos reverdecerán y la tierra dará su fruto y sus sabanas se llenarán de ganados, abriré nuevas fuentes de energía e industrias y tus riquezas sobreabundarán, yo seré tu Dios y derramaré sobre ti el fuego de mi Espíritu y avivaré tu tierra y levantaré bandera de Victoria y extenderé mi avivamiento y salvación a todas las naciones y vendrán a ver tu esplendor y conocerán que Yo soy el Dios tuyo.”

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NOTA AL LECTOR DE PROFECIAS:

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PROFECIA PARA LOS APOSTOLES

Así te dice el Señor tu Dios, Rey de reyes, a ti apóstol; para que te vuelvas a Él de todo tu corazón y te humilles delante de él para que en su misericordia te perdone tus pecados y sea librada tu vida el día de la calamidad y de la persecución de los esbirros “¡Ay de ti apóstol que has descuidado tus rebaños, que has desviado tu misión de cuidar en las congregaciones que te entregado la sana doctrina y el mensaje del evangelio de la Cruz, de la Resurrección, de mi Justicia, de la Segunda Venida Cristo y de mi Juicio! ¡Ay de ti apóstol, que maltratas y hieres a tus pastores y no escuchas sus querellas, que los abandonas a su suerte y te dedicas sólo a las congregaciones que te garantizan ofrendas! ¡Ay de ti apóstol, que has dejado que tus pastores encaminen a mis ovejas por veredas falsas, que no has tenido cuidado de anatemas que se infiltran en las congregaciones que te he entregado! ¡Ay de ti apóstol, que has dejado que tus pastores se deslumbren con embrujos que los desvían de mi camino! ¡Ay de ti apóstol, que desvías a mis pastores hacia el fariseísmo que estableces como verdad salvadora, doctrinas de hombres y los esclavizas en tus prejuicios religiosos! ¡Ay de ti apóstol, que en tu religiosidad y en tu limitada interpretación de sólo fracciones de mi Entera Palabra impides que mis pastores vean y enseñen a mi Iglesia la amplitud de Mi Justicia, de Mi Bien y de Mi Abundancia sobre ellos y que te empeñas a encasillar en tus doctrinas de hombres la multiforme e infinitas manifestaciones de mi Espíritu, impidiendo el crecimiento de mi pueblo y el mover de mi Espíritu sobre mi Iglesia! ¡Ay de ti apóstol, que siembras en mis pastores doctrinas de hombres como verdades absolutas de salvación, que siembras en el corazón de ellos el rechazo y menosprecio hacia el resto de mis pastores y sus hermanos que no practican tales doctrinas, que provocas con tus doctrinas rígidas y despiadadas la muerte de muchas ovejas y la división de mi pueblo en parcelas! ¡Ay de ti apóstol, ay de ti!”

Otra vez, pueblo de Dios; el Dios tuyo que conoce tus pensamientos y escudriña los corazones te habla a ti que te niegas a oír esta voz para que depongas tu actitud y dejes de lado tu soberbia y desobediencia; porque “¡Ay, de ti pueblo de Dios que has decidido ser rebelde a estas palabras! ¡Ay de ti pueblo de Dios que buscarás cualquier excusa para decir que la boca de Jehová no ha hablado! tu duro rostro y tu dedo señalador demuestran cuanto te has envilecido cual fariseo y cuanta hiel y podredumbre hay en tu corazón. Dice Dios “Tu pecado llegó a los cielos y mi balanza te ha hallado falto”.

Por esta razón se enciende el furor de Dios contra su pueblo y se extiende contra él su mano; cierra los ojos para no ver tu aflicción mientras la espada desenvainada comienza con los que en el altar ministran y sin piedad alguna no descansará, ni reposará hasta que haya acabado.

Nuevamente dice Dios: “¡Ay pueblo de Dios! Tu maldad te castigará y tus rebeldías serán las que te condenen, por cuanto has decidido escasear en mi temor y dejar de lado mi Palabra y por cuanto conoces la Verdad y te empeñas en desviarte del Camino, tu castigo será mayor. Te probaré con fuego, fuego que consuma como paja tu soberbia, tus vanas obras y tus doctrinas de hombres. En el día de la destrucción repentina no estaré contigo y tu angustia no será oída. ¡Ay, pueblo de Dios tu maldad te ha alcanzado! No hay donde esconderse, se han vuelto contra ti y corren detrás tuyo con palos y toda clase de armas para comer tus carnes; como quienes cazan liebres son tus perseguidores, los cuales te buscan aun en los escondrijos y te sacan, exhiben y te cuentan como quién se ufana en contar las presas de su caza. Por tu pecado e incredulidad dejaré que la muerte te persiga y te alcance la calamidad. En tu angustia y persecución te haré amar al hermano que desprecias y con tus manos agarradas tan fuertes a las de él, como el que teme ser arrebatado del otro, clamarás a Mí por tu salvación. Te dejaré beber de mi copa y si me negares yo también te negaré. Dejaré que tus angustiadores golpeen tus carnes y tu corazón y que traten de volverte hacia ellos hasta la muerte. Pero Yo me acordaré del justo, me acordaré de aquel que se volvió a Mí, de aquel que quebrantó su corazón y se humilló ante mi presencia y haré que sus perseguidores sean destruidos y devorados ferozmente por las aves de rapiña y las fieras grandes que saltan de los montes y los mares. Entonces bajaré a ellos con el consuelo y el bálsamo para sus heridas y enjugaré su llanto, levantaré su cabeza y le daré a comer banquetes, le ungiré con mi aceite, le daré por herencia la tierra, le haré llover la lluvia temprana y tardía, le daré buena semilla para que siembren, le podré en alto, y el fuego de mi Espíritu estará en ellos; los cinco dedos de la mano edificarán mi iglesia; el hermano con el hermano compartirán banquete con alegría y gozo; se añadirán en multitudes los que han de ser salvos y el avivamiento de esta nación se extenderá hasta los confines de la tierra, porque mi venida esta cerca.

PROFECIA PARA LOS EVANGELISTAS Y MINISTROS DEL ALTAR

A ti evangelista y ministro del altar; así te habla el Señor tu Dios que te llamó de las tinieblas para que anuncies la Luz a los que están en oscuridad; para que escuchando estas Palabras te arrepientas de tus pecados y malos caminos y en el día de la angustia, del terror del perseguidor y de la tormenta oscura, seas librado y la Luz te guié a tu salvación, porque “¡Ay de ti evangelista y ministro del altar que haces tus agendas en función de la garantía de finanzas, que poco tomas en cuenta a mi Espíritu, que tienes fuera de tu agenda las solicitudes de mis siervos que no te dan certeza de grandes ofrendas y de cubrir tus fastuosos gastos! ¡Ay de ti evangelista y ministro del altar, que cambiaste el mensaje central Evangelizador y de mi Justicia por la añadidura de la prosperidad! ¡Ay de ti evangelista y ministro del altar que mides la efectividad de tu mensaje con la cantidad de ofrendas recogidas! ¡Ay de ti evangelista, ministro del altar, que en tu soberbia crees que eres tu quién mueve las multitudes y en tu delirio te has envanecido, llegando a creer que te deben rendir pleitesía y que miras como a poco a mis ovejas! ¡Ay de ti evangelistas y ministro del altar, que confundes con tu vana palabrería e ilusorios shows la entrada de la Puerta! ¡Ay de ti evangelista y ministro del altar, que usas mi altar para comer la carne de mis siervos y ministros; y en tu carnicería voraz incitas a mi pueblo a comerla también! ¡Ay de ti evangelista y ministro del altar, ay de ti!”

Otra vez, pueblo de Dios; el Dios tuyo que conoce tus pensamientos y escudriña los corazones te habla a ti que te niegas a oír esta voz para que depongas tu actitud y dejes de lado tu soberbia y desobediencia; porque “¡Ay, de ti pueblo de Dios que has decidido ser rebelde a estas palabras! ¡Ay de ti pueblo de Dios que buscarás cualquier excusa para decir que la boca de Jehová no ha hablado! tu duro rostro y tu dedo señalador demuestran cuanto te has envilecido cual fariseo y cuanta hiel y podredumbre hay en tu corazón. Dice Dios “Tu pecado llegó a los cielos y mi balanza te ha hallado falto”.

Por esta razón se enciende el furor de Dios contra su pueblo y se extiende contra él su mano; cierra los ojos para no ver tu aflicción mientras la espada desenvainada comienza con los que en el altar ministran y sin piedad alguna no descansará, ni reposará hasta que haya acabado.

Nuevamente dice Dios: “¡Ay pueblo de Dios! Tu maldad te castigará y tus rebeldías serán las que te condenen, por cuanto has decidido escasear en mi temor y dejar de lado mi Palabra y por cuanto conoces la Verdad y te empeñas en desviarte del Camino, tu castigo será mayor. Te probaré con fuego, fuego que consuma como paja tu soberbia, tus vanas obras y tus doctrinas de hombres. En el día de la destrucción repentina no estaré contigo y tu angustia no será oída. 

¡Ay, pueblo de Dios tu maldad te ha alcanzado! No hay donde esconderse, se han vuelto contra ti y corren detrás tuyo con palos y toda clase de armas para comer tus carnes; como quienes cazan liebres son tus perseguidores, los cuales te buscan aun en los escondrijos y te sacan, exhiben y te cuentan como quién se ufana en contar las presas de su caza. Por tu pecado e incredulidad dejaré que la muerte te persiga y te alcance la calamidad. En tu angustia y persecución te haré amar al hermano que desprecias y con tus manos agarradas tan fuertes a las de él, como el que teme ser arrebatado del otro, clamarás a Mí por tu salvación. Te dejaré beber de mi copa y si me negares yo también te negaré. Dejaré que tus angustiadores golpeen tus carnes y tu corazón y que traten de volverte hacia ellos hasta la muerte. 

Pero Yo me acordaré del justo, dice el Señor, me acordaré de aquel que se volvió a Mí, de aquel que quebrantó su corazón y se humilló ante mi presencia y haré que sus perseguidores sean destruidos y devorados ferozmente por las aves de rapiña y las fieras grandes que saltan de los montes y los mares. Entonces bajaré a ellos con el consuelo y el bálsamo para sus heridas y enjugaré su llanto, levantaré su cabeza y le daré a comer banquetes, le ungiré con mi aceite, le daré por herencia la tierra, le haré llover la lluvia temprana y tardía, le daré buena semilla para que siembren, le podré en alto, y el fuego de mi Espíritu estará en ellos; los cinco dedos de la mano edificarán mi iglesia; el hermano con el hermano compartirán banquete con alegría y gozo; se añadirán en multitudes los que han de ser salvos y el avivamiento de esta nación se extenderá hasta los confines de la tierra, porque mi venida esta cerca.

PROFECIA PARA LOS PROFETAS

Así te dice el Señor tu Dios, Jehová de los Ejércitos: A ti profeta, que has sido llamado para que seas atalaya y para que tu boca suene como trompeta de fuego, escucha ahora su voz y pon afinado tu oído a esta Palabra que te hago saber hoy, para que te apercibas y te vuelvas de tus malos caminos y salves tu vida de tus predadores y de la calamidad repentina; porque “¡Ay de ti profeta, que te dejas usar por el espíritu de la mentira y manipulación y envías a la muerte a mis pastores! ¡Ay de ti profeta que te haces cuernos y haces actos proféticos despampanantes para profetizar sólo lo que los pastores y el pueblo quieren oír! ¡Ay de ti profeta, que hablas en mi nombre y es en tu propio nombre que hablas, que con vanas palabras desvías al justo de su justicia y al impío alientas en su pecado, que distraes y confundes a los pastores en tus propias concupiscencias y encaminas a mi pueblo hacia la apostasía! ¡Ay de ti profeta que hieres con tu espada a mis ovejas y destruyes con tu boca a mis corderos! ¡Ay de ti profeta, que no adviertes del mal a mi Pueblo, que cierras tu boca y callas la Palabra por salvar tu carne! ¡Ay profeta de Dios, que no adviertes al impío que se arrepienta, que cierras tu boca a causa de tu egoísmo y resentimiento esperando que el mal ocurra para ver saciado tu deseos de venganza! ¡Ay de ti profeta, ay de ti!”

Otra vez, pueblo de Dios; el Dios tuyo que conoce tus pensamientos y escudriña los corazones te habla a ti que te niegas a oír esta voz para que depongas tu actitud y dejes de lado tu soberbia y desobediencia; porque “¡Ay, de ti pueblo de Dios que has decidido ser rebelde a estas palabras! ¡Ay de ti pueblo de Dios que buscarás cualquier excusa para decir que la boca de Jehová no ha hablado! tu duro rostro y tu dedo señalador demuestran cuanto te has envilecido cual fariseo y cuanta hiel y podredumbre hay en tu corazón. Dice Dios “Tu pecado llegó a los cielos y mi balanza te ha hallado falto”.

Por esta razón se enciende el furor de Dios contra su pueblo y se extiende contra él su mano; cierra los ojos para no ver tu aflicción mientras la espada desenvainada comienza con los que en el altar ministran y sin piedad alguna no descansará, ni reposará hasta que haya acabado.

Nuevamente dice Dios: “¡Ay pueblo de Dios! Tu maldad te castigará y tus rebeldías serán las que te condenen, por cuanto has decidido escasear en mi temor y dejar de lado mi Palabra y por cuanto conoces la Verdad y te empeñas en desviarte del Camino, tu castigo será mayor. Te probaré con fuego, fuego que consuma como paja tu soberbia, tus vanas obras y tus doctrinas de hombres. En el día de la destrucción repentina no estaré contigo y tu angustia no será oída. ¡Ay, pueblo de Dios tu maldad te ha alcanzado! No hay donde esconderse, se han vuelto contra ti y corren detrás tuyo con palos y toda clase de armas para comer tus carnes; como quienes cazan liebres son tus perseguidores, los cuales te buscan aun en los escondrijos y te sacan, exhiben y te cuentan como quién se ufana en contar las presas de su caza. Por tu pecado e incredulidad dejaré que la muerte te persiga y te alcance la calamidad. En tu angustia y persecución te haré amar al hermano que desprecias y con tus manos agarradas tan fuertes a las de él, como el que teme ser arrebatado del otro, clamarás a Mí por tu salvación. Te dejaré beber de mi copa y si me negares yo también te negaré. Dejaré que tus angustiadores golpeen tus carnes y tu corazón y que traten de volverte hacia ellos hasta la muerte. Pero Yo me acordaré del justo, me acordaré de aquel que se volvió a Mí, de aquel que quebrantó su corazón y se humilló ante mi presencia y haré que sus perseguidores sean destruidos y devorados ferozmente por las aves de rapiña y las fieras grandes que saltan de los montes y los mares. Entonces bajaré a ellos con el consuelo y el bálsamo para sus heridas y enjugaré su llanto, levantaré su cabeza y le daré a comer banquetes, le ungiré con mi aceite, le daré por herencia la tierra, le haré llover la lluvia temprana y tardía, le daré buena semilla para que siembren, le podré en alto, y el fuego de mi Espíritu estará en ellos; los cinco dedos de la mano edificarán mi iglesia; el hermano con el hermano compartirán banquete con alegría y gozo; se añadirán en multitudes los que han de ser salvos y el avivamiento de esta nación se extenderá hasta los confines de la tierra, porque mi venida esta cerca.

PROFECIA A LOS MAESTROS DEL SEÑOR

Así te dice el Señor tu Dios: A ti maestro, escucha la profundidad mi Palabra en la sencillez de mi mensaje y reconoce ahora tus pecados delante de mí para que tenga misericordia de ti y en el día de la calamidad extienda mi mano para salvarte; porque “¡Ay de ti maestro, que en tu egoísmo y orgullo religioso y teológico cierras tu boca mientras el pueblo perece por falta de conocimiento, que en tu vano saber dejas contaminar la masa mientras dices -Allá ellos, yo no abro más mi boca-! ¡Ay de ti maestro que tomas y enseñas solo una porción de mi Palabra e invalidas en tu opinión y vano conocimiento el resto de esa Palabra, que te empecinas en instruir únicamente con tu mente creada la amplitud eterna e incomprensible de la PALABRA COMPLETA y PEREMNE del CREADOR que no se fracciona y acomoda a teologías y entendimientos humanos, encerrando con tus enseñanzas a mi pueblo en la limitación de tu insubstancial conocimiento! ¡Ay de ti Maestro que te empeñas en catalogar en tus criterios finitos, cambiables y llenos de fallos mis misterios inescrutables y las manifestaciones infinitas del Poder de mi Espíritu! ¡Ay de ti maestro, ay de ti!”

Otra vez, pueblo de Dios; el Dios tuyo que conoce tus pensamientos y escudriña los corazones te habla a ti que te niegas a oír esta voz para que depongas tu actitud y dejes de lado tu soberbia y desobediencia; porque “¡Ay, de ti pueblo de Dios que has decidido ser rebelde a estas palabras! ¡Ay de ti pueblo de Dios que buscarás cualquier excusa para decir que la boca de Jehová no ha hablado! tu duro rostro y tu dedo señalador demuestran cuanto te has envilecido cual fariseo y cuanta hiel y podredumbre hay en tu corazón. Dice Dios “Tu pecado llegó a los cielos y mi balanza te ha hallado falto”.

Por esta razón se enciende el furor de Dios contra su pueblo y se extiende contra él su mano; cierra los ojos para no ver tu aflicción mientras la espada desenvainada comienza con los que en el altar ministran y sin piedad alguna no descansará, ni reposará hasta que haya acabado.

Nuevamente dice Dios: “¡Ay pueblo de Dios! Tu maldad te castigará y tus rebeldías serán las que te condenen, por cuanto has decidido escasear en mi temor y dejar de lado mi Palabra y por cuanto conoces la Verdad y te empeñas en desviarte del Camino, tu castigo será mayor. Te probaré con fuego, fuego que consuma como paja tu soberbia, tus vanas obras y tus doctrinas de hombres. En el día de la destrucción repentina no estaré contigo y tu angustia no será oída. ¡Ay, pueblo de Dios tu maldad te ha alcanzado! No hay donde esconderse, se han vuelto contra ti y corren detrás tuyo con palos y toda clase de armas para comer tus carnes; como quienes cazan liebres son tus perseguidores, los cuales te buscan aun en los escondrijos y te sacan, exhiben y te cuentan como quién se ufana en contar las presas de su caza. Por tu pecado e incredulidad dejaré que la muerte te persiga y te alcance la calamidad. En tu angustia y persecución te haré amar al hermano que desprecias y con tus manos agarradas tan fuertes a las de él, como el que teme ser arrebatado del otro, clamarás a Mí por tu salvación. Te dejaré beber de mi copa y si me negares yo también te negaré. Dejaré que tus angustiadores golpeen tus carnes y tu corazón y que traten de volverte hacia ellos hasta la muerte. Pero Yo me acordaré del justo, me acordaré de aquel que se volvió a Mí, de aquel que quebrantó su corazón y se humilló ante mi presencia y haré que sus perseguidores sean destruidos y devorados ferozmente por las aves de rapiña y las fieras grandes que saltan de los montes y los mares. Entonces bajaré a ellos con el consuelo y el bálsamo para sus heridas y enjugaré su llanto, levantaré su cabeza y le daré a comer banquetes, le ungiré con mi aceite, le daré por herencia la tierra, le haré llover la lluvia temprana y tardía, le daré buena semilla para que siembren, le podré en alto, y el fuego de mi Espíritu estará en ellos; los cinco dedos de la mano edificarán mi iglesia; el hermano con el hermano compartirán banquete con alegría y gozo; se añadirán en multitudes los que han de ser salvos y el avivamiento de esta nación se extenderá hasta los confines de la tierra, porque mi venida esta cerca.

PROFECÍA A LOS PASTORES

Así te dice el Señor tu Dios: A ti pastor, que apacientas las ovejas del buen Pastor, recibe estas palabras y vuélvete de tus malos caminos, para que Dios te extienda su misericordia y sea oído tu clamor en el día malo y seas librado de la voracidad del cazador, porque “¡Ay de ti pastor, que te empeñas en mantener ciegas y en la miseria a mis ovejas! ¡Ay de ti pastor, que en tu religiosidad ciegas tu entendimiento negando con tus acciones mi Justicia y vedándole a mi Pueblo las llaves que abren las ventanas de bendición y abundancia de todo bien; provocándoles que en su pobreza y escasez renieguen de Mí! ¡Ay de ti pastor, que has profanado Mi Casa con tus intereses políticos, que te alegras en sentarte en la mesa de los escarnecedores y en sus banquetes presumes de que estoy contigo! ¡Qué falto de entendimiento eres! ¿Quién te dijo que Yo soy un Dios mendigo que me alegro con sus limosnas? ¿No Soy Yo el dueño del oro y de la plata, no Soy Yo el Dios de los tiempos y que pongo reyes y quito reyes? ¿Acaso es difícil para Mí colocar reyes conforme a mi corazón? ¿Acaso no conozco Yo tu corazón y tus pasiones desenfrenadas por el poder que hipócritamente pones mi Nombre al frente para revolcarte cual ramera con tu dios de la política y confundes, hieres y hasta matas a mis ovejas, porque no están de acuerdo contigo? ¡Ay de ti pastor, que desvías a mi pueblo del Camino, del mensaje de la Cruz, de la Resurrección, de mi Justicia, de la Segunda Venida de mi Hijo y de mi Juicio, hacia veredas amplias de vana prosperidad y riquezas; veredas permisivas y pecaminosas que los conducirán a la muerte! ¡Ay de ti pastor, que te empeñas en entretejer doctrinas de hombres como doctrinas salvadoras, que parcelas en ellas a mis ovejas y corderos encadenándolos y hasta matándolos con tus rígidas y vanas leyes señaladoras de su salvación y de la presencia de mi Espíritu en el corazón de ellos! ¡Ay de ti pastor, que enseñas a mis ovejas a practicar la iniquidad y a odiar a sus hermanos, sólo porque no practican tus doctrinas fatuas de hombres que en verdad esconden la santurronería y fariseísmo que hay en tu corazón! ¡Ay de ti pastor, que no ordenas mi casa, que dejas que el desorden obre en mi alfolí, que tienes en poco manejar con cuidado el tesoro de mi casa y dejas que el impío tome lo que es mío para deleitarse en sus concupiscencias! ¡Ay de ti pastor, que diriges a tus ovejas en las sendas del libertinaje y del desorden y en la falta de temor a mi Palabra! ¡Ay de ti pastor, que escuchas a los profetas que te aúpan y te hablan bien y cierras tus oídos y mantienes con pan de angustia y con agua de aflicción a mis profetas que te hablan Palabra de verdad y que te exhortan para que te vuelvas de tu pecado y dirijas en santidad y en unanimidad a mi Pueblo! ¡Ay de ti pastor, que desechas a mis maestros por escuchar profecías y enseñanzas de espíritus de mentira y manipulación agradables a tu oído! ¡Ay de ti pastor, que en la congregación que he puesto a tu cuidado dejas de lado el impartir la sana doctrina, el conocimiento y la enseñanza de mis mandamientos y preceptos y en tu ceguera encarcelas y matas a mis maestros! ¡Ay de ti pastor, ay de ti!”

Otra vez, pueblo de Dios; el Dios tuyo que conoce tus pensamientos y escudriña los corazones te habla a ti que te niegas a oír esta voz para que depongas tu actitud y dejes de lado tu soberbia y desobediencia; porque “¡Ay, de ti pueblo de Dios que has decidido ser rebelde a estas palabras! ¡Ay de ti pueblo de Dios que buscarás cualquier excusa para decir que la boca de Jehová no ha hablado! tu duro rostro y tu dedo señalador demuestran cuanto te has envilecido cual fariseo y cuanta hiel y podredumbre hay en tu corazón. Dice Dios “Tu pecado llegó a los cielos y mi balanza te ha hallado falto”.

Por esta razón se enciende el furor de Dios contra su pueblo y se extiende contra él su mano; cierra los ojos para no ver tu aflicción mientras la espada desenvainada comienza con los que en el altar ministran y sin piedad alguna no descansará, ni reposará hasta que haya acabado.

Nuevamente dice Dios: “¡Ay pueblo de Dios! Tu maldad te castigará y tus rebeldías serán las que te condenen, por cuanto has decidido escasear en mi temor y dejar de lado mi Palabra y por cuanto conoces la Verdad y te empeñas en desviarte del Camino, tu castigo será mayor. Te probaré con fuego, fuego que consuma como paja tu soberbia, tus vanas obras y tus doctrinas de hombres. En el día de la destrucción repentina no estaré contigo y tu angustia no será oída. ¡Ay, pueblo de Dios tu maldad te ha alcanzado! No hay donde esconderse, se han vuelto contra ti y corren detrás tuyo con palos y toda clase de armas para comer tus carnes; como quienes cazan liebres son tus perseguidores, los cuales te buscan aun en los escondrijos y te sacan, exhiben y te cuentan como quién se ufana en contar las presas de su caza. Por tu pecado e incredulidad dejaré que la muerte te persiga y te alcance la calamidad. En tu angustia y persecución te haré amar al hermano que desprecias y con tus manos agarradas tan fuertes a las de él, como el que teme ser arrebatado del otro, clamarás a Mí por tu salvación. Te dejaré beber de mi copa y si me negares yo también te negaré. Dejaré que tus angustiadores golpeen tus carnes y tu corazón y que traten de volverte hacia ellos hasta la muerte. Pero Yo me acordaré del justo, me acordaré de aquel que se volvió a Mí, de aquel que quebrantó su corazón y se humilló ante mi presencia y haré que sus perseguidores sean destruidos y devorados ferozmente por las aves de rapiña y las fieras grandes que saltan de los montes y los mares. Entonces bajaré a ellos con el consuelo y el bálsamo para sus heridas y enjugaré su llanto, levantaré su cabeza y le daré a comer banquetes, le ungiré con mi aceite, le daré por herencia la tierra, le haré llover la lluvia temprana y tardía, le daré buena semilla para que siembren, le podré en alto, y el fuego de mi Espíritu estará en ellos; los cinco dedos de la mano edificarán mi iglesia; el hermano con el hermano compartirán banquete con alegría y gozo; se añadirán en multitudes los que han de ser salvos y el avivamiento de esta nación se extenderá hasta los confines de la tierra, porque mi venida esta cerca.

ADVERTENCIA A LA IGLESIA EN VENEZUELA, MARZO 2010

Palabra de Dios que me fue dada a mí Ana Victoria Sanz en la 3ra. semana de marzo de 2010 conjuntamente con la profecía de Juicio de Dios para Venezuela.


Así te dice Jehová el Señor, a ti Pueblo de Dios, para que recibas estas Palabras que te entrega hoy… “Sea que escuches o dejes de escuchar, quizás las escuches, quizás te arrepientas y te vuelvas de tus malos caminos, quizás tu duro corazón se conmueva y te vuelvas a Mí para que yo tenga misericordia de ti, porque ¡Ay de ti pueblo de Dios, que te distraes en tus propias y vanas sabidurías y en tu hipocresía religiosa desvirtúas mi mensaje, tu hablar me es fastidio y tus ritos me son abominación! 

¡Ay de ti pueblo de Dios, que con tu fútil santidad levantas el dedo señalador para sentenciar inicuamente aún al inocente! ¡Ay de ti pueblo de Dios; que con tu falsa adoración levantas en mi Nombre espectáculos para brindarte tributo en mis altares! ¡Ay de ti pueblo de Dios que te revuelcas cual ramera y al levantarte me ofreces sacrificios llenos de inmoralidad! ¡Ay de ti pueblo de Dios, que te jactas de tener la verdad y no andas en ella; que emites juicios en tu religiosidad cual fariseos y miras con desprecio a tus hermanos! 

¡Ay de ti pueblo de Dios, que mezclas lo santo con lo profano! ¡Ay de ti pueblo de Dios, que en tu liviandad y falta de temor llevas una vida réproba que pone en vergüenza y deshonra mi Nombre y a mi Iglesia, que con tus actos y testimonios inmorales te conviertes en piedra de tropiezo para el que quiere entrar por La Puerta! ¡Ay de ti pueblo de Dios, que te jactas cual pavorreal en tu parcela de ser dueño de tu verdad y te empeñas en encuadrarme en tus doctrinas e interpretaciones humanas! 

¡Ay de ti pueblo de Dios, que te tomas como tuyo lo que es mío, que insistes en engañar al Espíritu con tu hipocresía religiosa! ¡Ay de ti pueblo de Dios, que metes tu mano inescrupulosa en el alfolí y tomas mis ofrendas y sacrificios para tus deleites y concupiscencias! ¡Ay de ti pueblo de Dios, que en tu viveza engañas a mis pastores para vivir cual sanguijuela chupando la sangre de mis ministros! 

¡Ay de ti pueblo de Dios, que has hecho de tus inclinaciones políticas tus dioses! ¡Ay de ti pueblo de Dios, que te has hecho dioses de tu avaricia y de tu glotonería financiera! ¡Ay de ti pueblo de Dios, que en tu equivocada e hipócrita humildad encasillas mis bendiciones y mi prosperidad en la miseria de tu corazón y en la ruina de tu espíritu! ¡Ay de ti pueblo de Dios, que te levantas contra tu hermano, diciendo no es mi hermano comamos sus carnes! 

¡Ay de ti pueblo de Dios, que te empeñas en medir la fe en Mí de tu hermano y mi Existencia en su corazón con la vara de tu religiosidad y el nivel de tu doctrina fariseísta! ¡Ay de ti pueblo de Dios, que profanas mis altares con tu iniquidad y tu dedo señalador y con la multitud de tus pecados! ¡Ay de ti pueblo de Dios, que te has ido tras la brujería y hechicería, que haces mescolanzas de lo vil y lo profano con lo santo, desviando con tus abominaciones a los pequeñitos de Dios! ¡Ay de ti pueblo de Dios, que levantas cada vez más altos los cercos de la división de mi Iglesia para confusión tuya y de los que han de ser salvos!”


Así te dice el Señor tu Dios: A ti pastor, que apacientas las ovejas del buen Pastor, recibe estas palabras y vuélvete de tus malos caminos, para que Dios te extienda su misericordia y sea oído tu clamor en el día malo y seas librado de la voracidad del cazador, porque “¡Ay de ti pastor, que te empeñas en mantener ciegas y en la miseria a mis ovejas! ¡Ay de ti pastor, que en tu religiosidad ciegas tu entendimiento negando con tus acciones mi Justicia y vedándole a mi Pueblo las llaves que abren las ventanas de bendición y abundancia de todo bien; provocándoles que en su pobreza y escasez renieguen de Mí!

¡Ay de ti pastor, que has profanado Mi Casa con tus intereses políticos, que te alegras en sentarte en la mesa de los escarnecedores y en sus banquetes presumes de que estoy contigo! ¡Qué falto de entendimiento eres! ¿Quién te dijo que Yo soy un Dios mendigo que me alegro con sus limosnas? ¿No Soy Yo el dueño del oro y de la plata, no Soy Yo el Dios de los tiempos y que pongo reyes y quito reyes? ¿Acaso es difícil para Mí colocar reyes conforme a mi corazón? ¿Acaso no conozco Yo tu corazón y tus pasiones desenfrenadas por el poder que hipócritamente pones mi Nombre al frente para revolcarte cual ramera con tu dios de la política y confundes, hieres y hasta matas a mis ovejas, porque no están de acuerdo contigo?

¡Ay de ti pastor, que desvías a mi pueblo del Camino, del mensaje de la Cruz, de la Resurrección, de mi Justicia, de la Segunda Venida de mi Hijo y de mi Juicio, hacia veredas amplias de vana prosperidad y riquezas; veredas permisivas y pecaminosas que los conducirán a la muerte! ¡Ay de ti pastor, que te empeñas en entretejer doctrinas de hombres como doctrinas salvadoras, que parcelas en ellas a mis ovejas y corderos encadenándolos y hasta matándolos con tus rígidas y vanas leyes señaladoras de su salvación y de la presencia de mi Espíritu en el corazón de ellos!

¡Ay de ti pastor, que enseñas a mis ovejas a practicar la iniquidad y a odiar a sus hermanos, sólo porque no practican tus doctrinas fatuas de hombres que en verdad esconden la santurronería y fariseísmo que hay en tu corazón! ¡Ay de ti pastor, que no ordenas mi casa, que dejas que el desorden obre en mi alfolí, que tienes en poco manejar con cuidado el tesoro de mi casa y dejas que el impío tome lo que es mío para deleitarse en sus concupiscencias!

¡Ay de ti pastor, que diriges a tus ovejas en las sendas del libertinaje y del desorden y en la falta de temor a mi Palabra! ¡Ay de ti pastor, que escuchas a los profetas que te aúpan y te hablan bien y cierras tus oídos y mantienes con pan de angustia y con agua de aflicción a mis profetas que te hablan Palabra de verdad y que te exhortan para que te vuelvas de tu pecado y dirijas en santidad y en unanimidad a mi Pueblo!

¡Ay de ti pastor, que desechas a mis maestros por escuchar profecías y enseñanzas de espíritus de mentira y manipulación agradables a tu oído! ¡Ay de ti pastor, que en la congregación que he puesto a tu cuidado dejas de lado el impartir la sana doctrina, el conocimiento y la enseñanza de mis mandamientos y preceptos y en tu ceguera encarcelas y matas a mis maestros! ¡Ay de ti pastor, ay de ti!”


Así te dice el Señor tu Dios: A ti maestro, escucha la profundidad de mi Palabra en la sencillez de mi mensaje y reconoce ahora tus pecados delante de mí para que tenga misericordia de ti y en el día de la calamidad extienda mi mano para salvarte; porque “¡Ay de ti maestro, que en tu egoísmo y orgullo religioso y teológico cierras tu boca mientras el pueblo perece por falta de conocimiento, que en tu vano saber dejas contaminar la masa mientras dices -Allá ellos, yo no abro más mi boca-!

¡Ay de ti maestro que tomas y enseñas solo una porción de mi Palabra e invalidas en tu opinión y vano conocimiento el resto de esa Palabra, que te empecinas en instruir únicamente con tu mente creada la amplitud eterna e incomprensible de la PALABRA COMPLETA y PEREMNE del CREADOR que no se fracciona y acomoda a teologías y entendimientos humanos, encerrando con tus enseñanzas a mi pueblo en la limitación de tu insubstancial conocimiento! ¡Ay de ti Maestro que te empeñas en catalogar en tus criterios finitos, cambiables y llenos de fallos mis misterios inescrutables y las manifestaciones infinitas del Poder de mi Espíritu! ¡Ay de ti maestro, ay de ti!”


Así te dice el Señor tu Dios, Jehová de los Ejércitos: A ti profeta, que has sido llamado para que seas atalaya y para que tu boca suene como trompeta de fuego, escucha ahora su voz y pon afinado tu oído a esta Palabra que te hago saber hoy, para que te apercibas y te vuelvas de tus malos caminos y salves tu vida de tus predadores y de la calamidad repentina; porque “¡Ay de ti profeta, que te dejas usar por el espíritu de la mentira y manipulación y envías a la muerte a mis pastores!

¡Ay de ti profeta que te haces cuernos y haces actos proféticos despampanantes para profetizar sólo lo que los pastores y el pueblo quieren oír! ¡Ay de ti profeta, que hablas en mi nombre y es en tu propio nombre que hablas, que con vanas palabras desvías al justo de su justicia y al impío alientas en su pecado, que distraes y confundes a los pastores en tus propias concupiscencias y encaminas a mi pueblo hacia la apostasía!

¡Ay de ti profeta que hieres con tu espada a mis ovejas y destruyes con tu boca a mis corderos! ¡Ay de ti profeta, que no adviertes del mal a mi Pueblo, que cierras tu boca y callas la Palabra por salvar tu carne! ¡Ay profeta de Dios, que no adviertes al impío que se arrepienta, que cierras tu boca a causa de tu egoísmo y resentimiento esperando que el mal ocurra para ver saciado tu deseos de venganza! ¡Ay de ti profeta, ay de ti!”


A ti evangelista y ministro del altar; así te habla el Señor tu Dios que te llamó de las tinieblas para que anuncies la Luz a los que están en oscuridad; para que escuchando estas Palabras te arrepientas de tus pecados y malos caminos y en el día de la angustia, del terror del perseguidor y de la tormenta oscura, seas librado y la Luz te guié a tu salvación, porque “¡Ay de ti evangelista y ministro del altar que haces tus agendas en función de la garantía de finanzas, que poco tomas en cuenta a mi Espíritu, que tienes fuera de tu agenda las solicitudes de mis siervos que no te dan certeza de grandes ofrendas y de cubrir tus fastuosos gastos!

¡Ay de ti evangelista y ministro del altar, que cambiaste el mensaje central Evangelizador y de mi Justicia por la añadidura de la prosperidad! ¡Ay de ti evangelista y ministro del altar que mides la efectividad de tu mensaje con la cantidad de ofrendas recogidas! ¡Ay de ti evangelista, ministro del altar, que en tu soberbia crees que eres tu quién mueve las multitudes y en tu delirio te has envanecido, llegando a creer que te deben rendir pleitesía y que miras como a poco a mis ovejas! ¡Ay de ti evangelistas y ministro del altar, que confundes con tu vana palabrería e ilusorios shows la entrada de la Puerta! ¡Ay de ti evangelista y ministro del altar, que usas mi altar para comer la carne de mis siervos y ministros; y en tu carnicería voraz incitas a mi pueblo a comerla también! ¡Ay de ti evangelista y ministro del altar, ay de ti!”


Así te dice el Señor tu Dios, Rey de reyes, a ti apóstol; para que te vuelvas a Él de todo tu corazón y te humilles delante de él para que en su misericordia te perdone tus pecados y sea librada tu vida el día de la calamidad y de la persecución de los esbirros “¡Ay de ti apóstol que has descuidado tus rebaños, que has desviado tu misión de cuidar en las congregaciones que te entregado la sana doctrina y el mensaje del evangelio de la Cruz, de la Resurrección, de mi Justicia, de la Segunda Venida Cristo y de mi Juicio!

¡Ay de ti apóstol, que maltratas y hieres a tus pastores y no escuchas sus querellas, que los abandonas a su suerte y te dedicas sólo a las congregaciones que te garantizan ofrendas! ¡Ay de ti apóstol, que has dejado que tus pastores encaminen a mis ovejas por veredas falsas, que no has tenido cuidado de anatemas que se infiltran en las congregaciones que te he entregado! ¡Ay de ti apóstol, que has dejado que tus pastores se deslumbren con embrujos que los desvían de mi camino! ¡Ay de ti apóstol, que desvías a mis pastores hacia el fariseísmo que estableces como verdad salvadora, doctrinas de hombres y los esclavizas en tus prejuicios religiosos!

¡Ay de ti apóstol, que en tu religiosidad y en tu limitada interpretación de sólo fracciones de mi Entera Palabra impides que mis pastores vean y enseñen a mi Iglesia la amplitud de Mi Justicia, de Mi Bien y de Mi Abundancia sobre ellos y que te empeñas a encasillar en tus doctrinas de hombres la multiforme e infinitas manifestaciones de mi Espíritu, impidiendo el crecimiento de mi pueblo y el mover de mi Espíritu sobre mi Iglesia! ¡Ay de ti apóstol, que siembras en mis pastores doctrinas de hombres como verdades absolutas de salvación, que siembras en el corazón de ellos el rechazo y menosprecio hacia el resto de mis pastores y sus hermanos que no practican tales doctrinas, que provocas con tus doctrinas rígidas y despiadadas la muerte de muchas ovejas y la división de mi pueblo en parcelas! ¡Ay de ti apóstol, ay de ti!”



Ahora Iglesia, pueblo de Dios; así te habla Dios, tu Salvador; que entrega naciones y quita reyes y pone reyes por ti. Escucha esta sus palabras, pues te habla como un Padre que apela a que seas sensible a su voz y entres en las razones de su boca. “¡Oh, Pueblo mío, hijo mío! Por amor a mi mismo, en un último instante, con estas palabras, seré paciente contigo, como un padre amoroso que enseña a su hijo que lo ha colmado con su conducta y aun le detiene el castigo, una vez más, para tratar de persuadirlo con palabras sabias de que se vuelva de su mal camino y así, confrontándole, le hace saber las consecuencias de su rebeldía y de no escuchar su voz, insiste de varias maneras hacerle entender sus razones con la esperanza de que el muchacho lo oiga, se arrepienta y no lo empuje a usar el castigo severo y la vara correctora que quebrante su voluntad rebelde. Quizás entonces, entres en conciencia y mudes tu actitud y te vuelvas y te arrepientas, pues con grande amor te he amado". 

"¿Quién conoce tu corazón, sino Yo? ¿Quién conoce tu llamado, sino Yo? ¿Quién conoce tus debilidades y flaquezas, sino Yo? ¿Quién conoce tus temores, sino Yo? ¿Quién conoce tu pecado, sino Yo? ¿Quién conoce tus rebeliones, sino Yo? ¿No Soy Yo acaso un solo Pastor? ¿No tengo Yo un solo rebaño? ¿No me conduelo Yo por mis ovejas? ¿No sufro por la perniquebrada y por la herida y maltratada? ¿No pagué con precio de sangre por la que está afuera?

¿Podrás tú decirme a quién he salvado y a quién no? ¿Podrás tú decirme a quien he tomado por mi hijo o hija y a quién no? ¿Podrás tu ver el corazón del hombre sin que te lo revele Yo? ¿Podrás tú decirle a mi Espíritu cómo se debe manifestar y cómo no? ¿Podrás tú con tu vano conocimiento decirme cuáles son los métodos que se deben usar para alcanzar a los que han de ser salvos y cuáles no? ¿Podrás retener el mover de mi Espíritu con tu prudencia vana? ¿Podrás tú invalidar mi Palabra o fraccionarla sin que tengas consecuencias?

¿Tienes tú poder para ordenarme a Mí a quién le debo dar cual o tal don o cual o tal ministerio? ¿Podrás contar y clasificar en una matriz todas las formas infinitas que tiene mi Espíritu para manifestarse? ¿Podrás tú convencerme con tus argumentos, por qué es que tu denominación con tus doctrinas humanas es la perfecta y por qué es que tu forma de servirme, adorarme y presentarte delante de Mí es la correcta? 

Demuéstrame ahora con tus criterios humanos por qué no debería morar en el templo de los que cantan fuerte y usan todo tipo de sonido para alabarme a Mí; o morar en el templo de los que dejan que sus mujeres se pinten y usen pantalón y dejan que mi amor los mueva a servirme; o morar en el templo de los que danzan y dejan que mi Espíritu se manifieste como Él quiera; o morar en el templo de los que simplemente mantienen a sus mujeres calladas en la congregación mientras encuentran en el silencio la forma de unir su espíritu al Mío; o morar en el templo de los que diezman y ofrendan y cada vez más prueban toda clase de llaves que me hagan abrir ampliamente las ventanas de los cielos para bendecirles y prosperarles; o morar en el templo de aquellos apasionados por la gran comisión que no cesan de buscar y presentarme formas y estrategias, que no concuerdan con tu religiosidad, para alcanzar las almas y consolidarlas, encontrando, con gozo, que el poder de mi Espíritu los respalda y hace que se añadan a mi Iglesia miles de aquellos que han de ser salvos. 

Dime ahora pueblo mío, dime ahora hijo mío; ¿limitaría Yo mi Justicia y multiforme naturaleza divina de relacionarme con mis hijos sólo por tus paradigmas religiosos? ¿Podrás tú encasillarme en tus teologías toscas? ¿Puedes responderme a estas preguntas con el verdadero amor y la sinceridad genuina que motiva mi Espíritu en tu corazón y dejarme satisfecho y convencido con tu respuesta? ¿No hice Yo que doce hombres con caracteres, valores, fuerzas, condiciones distintas, niveles de fe y sensibilidad para escuchar y atender mi voz se establecieran como tribus y se multiplicara mi pueblo? Y ¿No fui Yo quien escogió doce hombres con diferentes caracteres, fuerzas, conocimientos, valores, condiciones sociales, económicas y políticas y con desiguales niveles de fe y sensibilidades al oír y al poner por obra mi voz para que fuesen mis discípulos y para que del testimonio de ellos se estableciera y multiplicara mi Iglesia? ¿Crees entonces que porque tomé doce tribus y doce apóstoles tuve doce pueblos diferentes y doce iglesias distintas? ¡Claro que no! cada una posesiona un territorio y todas juntas hacen una gran nación, cada uno llega a los perdidos con mi mensaje de una forma y todos juntos cumplen la Gran Comisión! La tribu de Benjamín no le puede de decir a la de Rubén: ¡Quítate de esta tierra, pues tú no eres pueblo de Dios, porque no haces esto o aquello que yo sí hago! O Judá no le puede decir a Efraín: ¡Quítate, sólo yo soy pueblo de Dios! ¿No fui Yo quien rompió el esquema que mis apóstoles habían concebido de cómo y a quiénes debía predicarse mi evangelio? ¿No fui Yo quién confrontó a Pedro para que no llamase inmundo lo que yo santifiqué y para que comiese y participara con confianza de ello? ¿No fui Yo el mismo que también escogió a Pablo y a Pedro, actuando en ellos como quise; uno en el apostolado de la incircuncisión y al otro en el apostolado de la circuncisión? Por eso, pueblo Mío, hijo Mío, no hay nada que justifique tus acciones, pues Yo tengo un solo pueblo, una sola Iglesia, un solo Camino, una sola Verdad y un solo Espíritu que es el único que ha sido enviado a convencer de pecado, de justicia y de Juicio.”



Otra vez, pueblo de Dios; el Dios tuyo que conoce tus pensamientos y escudriña los corazones te habla a ti que te niegas a oír esta voz para que depongas tu actitud y dejes de lado tu soberbia y desobediencia; porque “¡Ay, de ti pueblo de Dios que has decidido ser rebelde a estas palabras! ¡Ay de ti pueblo de Dios que buscarás cualquier excusa para decir que la boca de Jehová no ha hablado! tu duro rostro y tu dedo señalador demuestran cuanto te has envilecido cual fariseo y cuanta hiel y podredumbre hay en tu corazón. Dice Dios “Tu pecado llegó a los cielos y mi balanza te ha hallado falto”.


Por esta razón se enciende el furor de Dios contra su pueblo y se extiende contra él su mano; cierra los ojos para no ver tu aflicción mientras la espada desenvainada comienza con los que en el altar ministran y sin piedad alguna no descansará, ni reposará hasta que haya acabado.


Nuevamente dice Dios: “¡Ay pueblo de Dios! Tu maldad te castigará y tus rebeldías serán las que te condenen, por cuanto has decidido escasear en mi temor y dejar de lado mi Palabra y por cuanto conoces la Verdad y te empeñas en desviarte del Camino, tu castigo será mayor. Te probaré con fuego, fuego que consuma como paja tu soberbia, tus vanas obras y tus doctrinas de hombres. En el día de la destrucción repentina no estaré contigo y tu angustia no será oída. ¡Ay, pueblo de Dios tu maldad te ha alcanzado! No hay donde esconderse, se han vuelto contra ti y corren detrás tuyo con palos y toda clase de armas para comer tus carnes; como quienes cazan liebres son tus perseguidores, los cuales te buscan aun en los escondrijos y te sacan, exhiben y te cuentan como quién se ufana en contar las presas de su caza. Por tu pecado e incredulidad dejaré que la muerte te persiga y te alcance la calamidad. En tu angustia y persecución te haré amar al hermano que desprecias y con tus manos agarradas tan fuertes a las de él, como el que teme ser arrebatado del otro, clamarás a Mí por tu salvación. Te dejaré beber de mi copa y si me negares yo también te negaré. Dejaré que tus angustiadores golpeen tus carnes y tu corazón y que traten de volverte hacia ellos hasta la muerte. Pero Yo me acordaré del justo, me acordaré de aquel que se volvió a Mí, de aquel que quebrantó su corazón y se humilló ante mi presencia y haré que sus perseguidores sean destruidos y devorados ferozmente por las aves de rapiña y las fieras grandes que saltan de los montes y los mares. Entonces bajaré a ellos con el consuelo y el bálsamo para sus heridas y enjugaré su llanto, levantaré su cabeza y le daré a comer banquetes, le ungiré con mi aceite, le daré por herencia la tierra, le haré llover la lluvia temprana y tardía, le daré buena semilla para que siembren, le podré en alto, y el fuego de mi Espíritu estará en ellos; los cinco dedos de la mano edificarán mi iglesia; el hermano con el hermano compartirán banquete con alegría y gozo; se añadirán en multitudes los que han de ser salvos y el avivamiento de esta nación se extenderá hasta los confines de la tierra, porque mi venida esta cerca.

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