Nación Idólatra, en breve viene Juicio para tí ¡Arrepiéntete de tus pecados y conviértete a CRISTO! Iglesia de Venezuela, Vuélvete a Dios, No te desvíes ni a la izquierda ni a la derecha... Nación Idólatra, en breve viene Juicio para tí ¡Arrepiéntete de tus pecados y conviértete a CRISTO! Iglesia de Venezuela, Vuélvete a Dios, No te desvíes ni a la izquierda ni a la derecha

10 nov. 2010

PROFECIA PARA LA IGLESIA EN LA CONGREGACION "LA ZARZA ARDIENDO"

Trabajada y amada, desde el principio te he brindado mi amor y mi cuidado, y te he enseñado como un padre enseña un hijo; preparé tu corazón y abrí tu entendimiento a la luz; te hice tu propio llamado como campos listos, sembrados por Pablo y regados por Apolo; transformé tu congregación en asamblea mía para hacerte crecer fuerte entre tus hermanas. Con paciencia y con el ardor de mi fuego cual Zarza Ardiendo, trabajaste con  sobriedad, y con equilibrio te formaste; fundamentaste en mí tus bases y con la esperanza en Cristo te impulsaste, te di a respetar pronto y tu trabajo se vio en los pueblos, los campos se hicieron blancos con obreros en la mies; mientras te alimentabas bien en el desarrollo de tu cuerpo, veías con gozo como yo rompía de ti yugos muy pesados impuestos en otros tiempos, y tú, como siempre reservada y sabia en tu libertad,  no te fuiste a los extremos. Tu nombre se conocía en toda la nación y tu labor era reconocida en la Gran Asamblea; pero dejaste que tu cerviz se irguiera y tu altivez se dejó pronto ver; entronaste en tu corazón el buen trabajo del hombre corruptible y dejaste de lado mi amor, y desplazaste de tí mi Espíritu; preferiste confiar en tu sabiduría y fuerzas; descuidaste tu puerta, le distes entrada a mi casa a esa mujer, Jezabel; jugaste con el pecado y caíste en su red; tu caída fue notoria, y Jezabel demandaba sangre para su dios que no pudiste impedir, pues con su maldad y manipulación había dañado tu fuerza ministerial y había desmoronado tu confianza en mí. Con dolor y amargura en tu corazón viste tu estrepitosa caída, y en su impacto viste como tu cuerpo se dividía en dos ¿Cómo hizo estrago esa Jezabel con mis siervos y  cómo desparramó mi congregación? Pero tú, quebrantada hasta los huesos te volviste a mí. Fue difícil levantarte; y el unir tus miembros, ligaduras y tendones ha sido un  proceso doloroso; el dolor y la afrenta te han seguido hasta hoy y no fue fácil volver andar con paso firme cuando tu cuerpo se rebelaba una y otra vez. Con el tiempo demostraste tu fortaleza y como tu amor se volvía hacia mí; el pueblo ha alabado tu persistencia y la dignidad con que llevaste tu ofensa; te has vuelto cuidadosa, no pones tu confianza en hombre, pues volviste tu confianza en mí y te empeñaste en pesarlo todo tratando de obedecerme y eso ha hecho que me agrade de ti, pero en tu afán de ser correcta y cerrarle la puerta Jezabel, has descuidado otras puertas y le has dado entrada a la iniquidad; has permitido que la murmuración y el chisme carcoman las columnas que sostienen la iglesia. Pretendes tener un medidor de la presencia de mi espíritu para medir a mis siervos y ministros; te has vuelto tan escéptica que te cuesta escuchar mi voz en los labios de mis ministros, y poco a poco, has encuadrado las manifestaciones de mi Espíritu solo en prototipos reconocidos por ti; te has vuelto conformista, atenida a la porción mínima de la presencia y manifestación de mi Espíritu. Dejas que mis siervos trabajen solos y no haces tu mayor esfuerzo para agradarme trabajando en mi obra; pues esperas constantemente que mis ministros te demuestren con el trabajo que yo estoy en ellos ¿Quién te dijo a ti que yo te puse de juez de los que Yo he llamado al ministerio? ¿Quién te puso a ti en mi obra para sostener extendido el dedo señalador? ¿Quién te dijo que solo el ángel de la iglesia y mis ministros deben obrar para cumplir la gran comisión? ¿Por qué aflojas tu mano y la escondes para mi trabajo? Puede que ponga toda una fila de pastores a pastorearte, pero todos tendrán para ti por lo menos una queja que los descalifique del pastorado. No escuchas el llamado, no obedeces fácilmente, hay que cargarte empujada, te empeñas en ser como el animal porfiado ¡Cuán resabiada te has puesto! ¡Qué pesada te has vuelto para atender mi voz! ¡No son los pastores y ministros míos los del problema, eres tú! ¿Examínate, iglesia ahora y revisa tu conducta, pues estás siendo reprobada delante de mí? ¿Por qué miras el pasado y solo culpas, culpas y culpas; y no te das cuenta que cuando un pastor falla es porque su iglesia ha dejado de orar y levantar vallado alrededor de él ¿De quién es la obra? ¿No es mía? ¿Quién los puso a pastorear y a ser ministros del altar? ¿No soy Yo? ¿Entonces? ¿Crees que ignoro la conducta de cada quién? Yo conozco sus corazones y cada uno de ellos, empezando por el ángel de la iglesia, han sido pesados en balanza y se han hallado faltos, pero cuando te pesé a tí, tu falta ha sido mayor, y el peso de tu pecado impide que camine bien cualquier pastor, pues tu lengua, cual espada cortante, corta sin cuidado aun al que está firme; hiere, mata y destruye implacable para siempre, al que está caído. La amargura de tu espíritu no te deja saborear la miel que pongo en tu boca;  tu suspiro por un pasado que no volverá te impide ver el presente que te toca vivir y el futuro que tengo para ti; no disfrutas el gusto de enseñar y ver crecer a tus hijos, y les atrofias de traumas por un amor perdido. Yo te he llamado a ser portadora del mensaje de mi amor, de mi perdón, de mi justicia y de mi juicio ¿Entonces por qué has llenado tu corazón de amargura y rencor? ¿No te das cuenta que mientras evocas a Jezabel con tu falta de perdón, le estás dando patio para que opere en tus descuidos? Te comparo con la mujer que se miente al decir ‘Perdono pero no olvido’ ¡pobre mujer fatua! No sabe ella que no hay verdadero perdón si no hay olvido; en cambio tu me has sido infiel y me has traicionado con tu actitud, Yo verdaderamente te he perdonado y tiré tus pecados confesados en el fondo del mar para no acordarme jamás; perdona tú ahora, de una vez por todas, tu afrenta; y comienza de nuevo a amar, porque yo he querido restaurarte y sacar la estaca de la traición que aún permanece en tu corazón, pero acariciando tu dolor no te has dejado ¿No te das cuenta que con esa actitud de estirar y encoger y con tu raíz de amargura has herido y matado a mis pequeñitos? Has sido maestra para las nuevas generaciones de la rebelión y falta de temor a mis ministros ¿No sabes tú que Yo te amo más de lo que pudieras amarte tu misma? Yo sé cómo es tu corazón y quién está pecando y quién no. Pero no hay nada oculto que no se haga manifiesto, el gran dolor que te ha dejado así, sucedió porque desviaste tu amor y confianza en mí y los pusiste en quien era humano, lo endiosaste y entronaste en mi lugar, en verdad amada mía tu sufrimiento y el entorpecimiento de mis planes contigo hasta ahora es por tu infidelidad ¿Cómo has desechado mi gracia? ¿Cómo has desechado mi amor y mi perdón? ¿Cómo has tenido en poco la preeminencia que te di para la extensión de mi reino en estas tierras apureñas? Por eso, en ningún momento te dejaré sin castigo ¡Arrepiente y conviértete ahora! ¡Vuélvete de tu mal proceder! Reconoce ahora que tú no has sanado y que necesitas el bálsamo del perdón; vuélvete a la cruz y deja toda esa carga de amargura que te impide avanzar. Deja que mi amor y mi justicia te cubran y llenen tu corazón hasta rebosar; entonces mi Espíritu henchirá de poder tu casa y tu salvación se dejará ver, la luz resplandecerá en tu rostro y volverás a rejuvenecer, se llenarán tus lomos de fuerzas y tus brazos de poder; y volverás los campos blancos de obreros esforzados recogiendo la mies, porque mi venida está cerca; serás resistente en el día de la fatalidad de esta nación, no te alcanzará el cazador y tu vida será guardada y cuando todo haya acabado, el ardor de mi fuego en ti se hará ver en las naciones lejanas y te haré semillero de ministros y pastores íntegros y probos resistentes a Jezabel, para el crecimiento y restauración de iglesias en muchas naciones de este y otros continentes. Escucha ahora estas palabras, arrepiéntete de tu falta de perdón y de cargar con esa amargura, quebranta tu corazón delante de Mí, vengan primero los ancianos de la iglesia y quebrántense delante de mí, quiten toda iniquidad de delante de ustedes y corten de sí la lengua afilada y el dedo señalador; quítense las ropas de injusticia con que se han vestido y vístanse con mis ropas de justicia y amor; levántense y unjan sus cabezas y sanen las heridas que se han hecho entre sí; sométanse en amor a los ministros que coloco Yo en el altar, y escuchen la voz del pastor y cúbranlo con valor; vengan los ministros y pastores y quebrántense delante de mí, reconozcan sus fallas delante de mí y de su congregación, su resentimiento y dolor al sentir el peso del abandono y el constante dedo señalador  ¿Obviarás por tu escepticismo esta palabra diciendo que no es la boca Mía la que ha hablado? ¿Dejarás que el resentimiento y la amargura te hagan desechar como columna en la casa de Dios? ¿Dejarás que los pies que constriñen el lagar constriñan con fuerza tu corazón amargado haciendo que tu líquido carmesí moje estas tierras para que te convenzas, ya tarde, de que en verdad debías quebrantarte delante de mí, volver a amar y verdaderamente perdonar en el momento que te lo advertí?


NOTA AL LECTOR DE PROFECIAS:


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ADVERTENCIA A LA IGLESIA DE DIOS EN VENEZUELA 2010:

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 LAS PROFECÍAS DE APURE

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