Nación Idólatra, en breve viene Juicio para tí ¡Arrepiéntete de tus pecados y conviértete a CRISTO! Iglesia de Venezuela, Vuélvete a Dios, No te desvíes ni a la izquierda ni a la derecha... Nación Idólatra, en breve viene Juicio para tí ¡Arrepiéntete de tus pecados y conviértete a CRISTO! Iglesia de Venezuela, Vuélvete a Dios, No te desvíes ni a la izquierda ni a la derecha

29 may. 2010

PROFECIA PARA LOS EVANGELISTAS Y MINISTROS DEL ALTAR

A ti evangelista y ministro del altar; así te habla el Señor tu Dios que te llamó de las tinieblas para que anuncies la Luz a los que están en oscuridad; para que escuchando estas Palabras te arrepientas de tus pecados y malos caminos y en el día de la angustia, del terror del perseguidor y de la tormenta oscura, seas librado y la Luz te guié a tu salvación, porque “¡Ay de ti evangelista y ministro del altar que haces tus agendas en función de la garantía de finanzas, que poco tomas en cuenta a mi Espíritu, que tienes fuera de tu agenda las solicitudes de mis siervos que no te dan certeza de grandes ofrendas y de cubrir tus fastuosos gastos! ¡Ay de ti evangelista y ministro del altar, que cambiaste el mensaje central Evangelizador y de mi Justicia por la añadidura de la prosperidad! ¡Ay de ti evangelista y ministro del altar que mides la efectividad de tu mensaje con la cantidad de ofrendas recogidas! ¡Ay de ti evangelista, ministro del altar, que en tu soberbia crees que eres tu quién mueve las multitudes y en tu delirio te has envanecido, llegando a creer que te deben rendir pleitesía y que miras como a poco a mis ovejas! ¡Ay de ti evangelistas y ministro del altar, que confundes con tu vana palabrería e ilusorios shows la entrada de la Puerta! ¡Ay de ti evangelista y ministro del altar, que usas mi altar para comer la carne de mis siervos y ministros; y en tu carnicería voraz incitas a mi pueblo a comerla también! ¡Ay de ti evangelista y ministro del altar, ay de ti!”

Otra vez, pueblo de Dios; el Dios tuyo que conoce tus pensamientos y escudriña los corazones te habla a ti que te niegas a oír esta voz para que depongas tu actitud y dejes de lado tu soberbia y desobediencia; porque “¡Ay, de ti pueblo de Dios que has decidido ser rebelde a estas palabras! ¡Ay de ti pueblo de Dios que buscarás cualquier excusa para decir que la boca de Jehová no ha hablado! tu duro rostro y tu dedo señalador demuestran cuanto te has envilecido cual fariseo y cuanta hiel y podredumbre hay en tu corazón. Dice Dios “Tu pecado llegó a los cielos y mi balanza te ha hallado falto”.

Por esta razón se enciende el furor de Dios contra su pueblo y se extiende contra él su mano; cierra los ojos para no ver tu aflicción mientras la espada desenvainada comienza con los que en el altar ministran y sin piedad alguna no descansará, ni reposará hasta que haya acabado.

Nuevamente dice Dios: “¡Ay pueblo de Dios! Tu maldad te castigará y tus rebeldías serán las que te condenen, por cuanto has decidido escasear en mi temor y dejar de lado mi Palabra y por cuanto conoces la Verdad y te empeñas en desviarte del Camino, tu castigo será mayor. Te probaré con fuego, fuego que consuma como paja tu soberbia, tus vanas obras y tus doctrinas de hombres. En el día de la destrucción repentina no estaré contigo y tu angustia no será oída. 

¡Ay, pueblo de Dios tu maldad te ha alcanzado! No hay donde esconderse, se han vuelto contra ti y corren detrás tuyo con palos y toda clase de armas para comer tus carnes; como quienes cazan liebres son tus perseguidores, los cuales te buscan aun en los escondrijos y te sacan, exhiben y te cuentan como quién se ufana en contar las presas de su caza. Por tu pecado e incredulidad dejaré que la muerte te persiga y te alcance la calamidad. En tu angustia y persecución te haré amar al hermano que desprecias y con tus manos agarradas tan fuertes a las de él, como el que teme ser arrebatado del otro, clamarás a Mí por tu salvación. Te dejaré beber de mi copa y si me negares yo también te negaré. Dejaré que tus angustiadores golpeen tus carnes y tu corazón y que traten de volverte hacia ellos hasta la muerte. 

Pero Yo me acordaré del justo, dice el Señor, me acordaré de aquel que se volvió a Mí, de aquel que quebrantó su corazón y se humilló ante mi presencia y haré que sus perseguidores sean destruidos y devorados ferozmente por las aves de rapiña y las fieras grandes que saltan de los montes y los mares. Entonces bajaré a ellos con el consuelo y el bálsamo para sus heridas y enjugaré su llanto, levantaré su cabeza y le daré a comer banquetes, le ungiré con mi aceite, le daré por herencia la tierra, le haré llover la lluvia temprana y tardía, le daré buena semilla para que siembren, le podré en alto, y el fuego de mi Espíritu estará en ellos; los cinco dedos de la mano edificarán mi iglesia; el hermano con el hermano compartirán banquete con alegría y gozo; se añadirán en multitudes los que han de ser salvos y el avivamiento de esta nación se extenderá hasta los confines de la tierra, porque mi venida esta cerca.

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