Nación Idólatra, en breve viene Juicio para tí ¡Arrepiéntete de tus pecados y conviértete a CRISTO! Iglesia de Venezuela, Vuélvete a Dios, No te desvíes ni a la izquierda ni a la derecha... Nación Idólatra, en breve viene Juicio para tí ¡Arrepiéntete de tus pecados y conviértete a CRISTO! Iglesia de Venezuela, Vuélvete a Dios, No te desvíes ni a la izquierda ni a la derecha

29 may. 2010

LAS PROFECIAS DE JUICIO PARA VENEZUELA 2003 Y 2010 -PREAMBULO

Como sierva y profetisa de Dios por su inmensa misericordia y gracia te hago llegar este mensaje que estás leyendo. De antemano, te diré que desearía entregarte palabras bonitas y alentadoras sobre lo que acontecerá en esta nación, pero no es así… sé que hacer públicas estas Palabras, puede traer consecuencias fuertes para mí, pues ya antes, con la primera profecía que Dios me dio, resistí los embates por darla a conocer, sin embargo, he decidido seguir adelante, pues tengo la certeza de que está conmigo el Santo de Israel que es el Dios Todopoderoso y Dios de los Ejércitos en quien confía mi corazón.

Se trata de una advertencia que debo darte con premura, de lo contrario si algo llega a ocurrirte a ti y a tu familia, porque no se apercibieron, puesto que yo me guardé el mensaje y no te lo advertí, tu sangre, Dios me la demandará de mi mano y como no quiero que eso sea sobre mí y mi familia les hago llegar las Nuevas Palabras Proféticas que me han sido reveladas sobre el país junto a la primera profecía de Juicio sobre Venezuela que Dios me dio en el año 2003 para que la revises y la recuerdes y en conjunto, veas que ya el reloj está en cuenta regresiva. Por eso te exhorto a que pongas atento tu oído para escuchar y atender a la voz de Dios mientras haya tiempo.

Estas Palabras de juicio plasmadas en estas dos profecías no son para crear pánico en la población o para desestabilizar un país, o para provocar terror, o para que la oposición o el oficialismo, o quien se sienta involucrado, incluyendo a la Iglesia de Dios, se considere amenazado o con argumentos para hacer bandera de quién o cuál tiene la razón o de quién puede sacarle a estas profecías mejor punta o provecho para sus intereses; por el contrario es una Palabra de un Dios de amor que insiste en hacernos recapacitar aun en el último momento, pues ama al pecador, pero no su pecado, que aun en medio de todo lo que vivimos hoy extiende su misericordia para todos los que crean en esta Palabra y la pongan por obra, ya sean venezolanos naturales o nacionalizados; sean oficialistas, opositores o ni de lo uno ni de lo otro; sean ricos, clase media, pobres o muy pobres; sean del gabinete de gobierno o de los consejos comunales; sean cubanos, europeos, norteamericanos, colombianos, argentino, bolivianos, uruguayos, haitianos, chinos, árabes, judíos, en fin extranjeros que están por una u otra razón habitando en nuestra nación; sean de cualquier religión o práctica religiosa y ritualista; sean Evangélicos Pentecostales, Libres, Nativos, Bautistas, de O.V.I.C.E, de la Cuadrangular, de las Asambleas de Dios, de la Luz del Mundo, de la Maranatha, de la SINEP, de la Internacional, en fin de cualquier denominación u organización de las cientos que hay en el país; para todos ellos es este Mensaje de Alerta, pero no en plural, no en sentido general, no en cambote como lo fue hace unos 7 años atrás cuando Dios me dio la primera Palabra para Venezuela, donde unos pocos justos la creyeron, oraron y gimieron por toda la nación y por amor a ellos se detuvo el castigo para este país y para el Pueblo de Dios; este nuevo mensaje es más bien para el individuo de forma personal y directa, es para aquel hombre o aquella mujer de cualquier edad que abre su corazón y su entendimiento a Dios para creerlo, reconociendo en él su pecado y aprovechando su Palabra de Salvación y Vida antes de que sea tarde.

Este mensaje no es para culpar al Presidente, o a los gobernadores o los alcaldes, o a la oposición, o a las discordias o alianzas entre los países del Norte, del Centro, del Sur de América, de Europa, del África o del Asia de lo que está pasando o está por pasar en Venezuela, pues muchas de las tantas cosas sucederán por la acumulación de pecados del pueblo, por decisiones equivocadas y entregas de la nación en pactos por el poder y dominio hechos décadas y siglos atrás; otras tantas son el efecto de fallos, pactos y ritos recientes hechos por los decisores de estos tiempos; otras tantas por causa misma del Pueblo venezolano en general que se empeña en caminar de espaldas a la voluntad del “Dios que hizo los cielos y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay”; y unas tantas últimas y de gran peso son por el pecado del mismo Pueblo de Dios en Venezuela, el pecado de nosotros los que nos llamamos hijos de Dios, que no hemos sido sal, que no hemos sido luz, que nos hemos vuelto adúlteros, religiosos, sepulcros blanqueados, libertinos, santurrones, falsos, idólatras, inicuos, soberbios, parcelarios, cerradores de la Puerta, cerradores de las ventanas de los cielos, desviadores del camino, profanos, mercaderes, desleales, manipuladores, ocultistas, hipócritas, inmisericordes, hurtadores, cercenadores de la Palabra de Dios, adivinadores y homicidas, hoy todo el pecado de Venezuela se ha agravado en extremo y se ha hecho tan grande y alto que ha llegado al cielo por lo tanto Dios ha decidido descender a esta nación.

Por eso este mensaje no es para ver quién tiene la culpa, pues todos estamos en el mismo barco… este mensaje es únicamente para confrontarnos con el pecado y la culpa individual que cada uno de los venezolanos y aun extranjeros que habitamos en este país tenemos a causa de nuestras iniquidades y maldades que hemos cometido conscientes o inconscientemente… unos porque hicimos y otros porque dejamos de hacer, unos porque sabíamos y otros porque cerramos los ojos para no saber, pero todos, absolutamente todos, evidenciamos nuestra separación y lejanía de la voluntad de Dios… el hecho de que ignoremos que lo que estamos haciendo es malo no nos librará de culpa e indefectiblemente sufriremos las consecuencias…

Para el año 2003 Dios me habló y me dijo escribe estas Palabras e imprímelas, esa hoja con la profecía se propagó en ese entonces; la Iglesia la recibió y un número aceptable de justos se conmovió con ella, se humilló ante la presencia del Señor, se condolió y gimió por esta nación para que esto no aconteciera. Fueron muchas noches de vigilia, ayuno, clamores y matutinos llenos de corazones quebrantados por esta nación, tales oraciones llegaron al cielo y Él escuchó la súplica sincera, detuvo su mano por amor a estos justos, así como cuando Abraham intercedió ante Dios por Sodoma y Gomorra, aunque en esas ciudades no fueron encontrado ni siquiera a diez justos, pero aquí en Venezuela sí, y por ellos poco a poco Dios fue dejando evidencias de que su misericordia para con nosotros se extendía un tiempo más.

Estas profecías no son para desear que se cumpla sólo para ver si fulano o fulana es realmente profeta o para que al fin sea quitado de en medio alguien que no sea del agrado de esté o de aquél ¡Esto es una insensatez pensar así! pues el juicio del que habla Dios es terrible y muchos de los seres que amamos grandes y pequeños y aun nosotros mismos podríamos ser objetos de la espada desenvainada de Jehová. El saber esta profecía es más bien para aferrarse a Dios y gemir con todas las fuerzas del alma, cuerpo y espíritu para que Él por lo menos tenga misericordia de nosotros; puesto que cuando Dios habla y da una Palabra profética es para advertir a su pueblo y a todo aquel que crea que es necesario y con emergencia arrepentirse de toda su maldad y volverse de sus malos caminos para que lo que se ha profetizado no se cumpla, o por lo menos seamos de los que queden para volver a empezar.

“7Porque no hará nada Jehová el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas. 8Si el león ruge, ¿quién no temerá? Si habla Jehová el Señor, ¿quién no profetizará?” Amós 3:7-8. esta Palabra que me ha dado Dios es una determinación irreversible de parte de Él y es solamente para quienes la escuchen y la reciban, es sólo para que los que sean entendidos se aperciban y se resguarden "...bajo el abrigo del Altísimo", se suban Sobre "La Roca de la Salvación", se refugien en "...el Castillo Fuerte" de nuestro Dios, se metan en “el Hueco de la mano de Dios", le pidan al Santo de Israel que los esconda en “su tabernáculo en el día del mal” y los oculte en “lo reservado de su morada"... y en el secreto de su presencia”… y conscientes por la fe del eminente peligro cubran los marcos de sus puertas con la sangre del Cordero para que la destrucción repentina y el Ángel de la Muerte no llegue a ellos y cuando todo termine sean parte de ese remanente que fue guardado para restaurar y reconstruir la nueva Venezuela con ese gran avivamiento que se extenderá a todas las naciones que Jehová nuestro Dios nos ha hablado a través de sus siervos los profetas...
ATTE. ANA VICTORIA SANZ

PROFECIA DE JUICIO PARA VENEZUELA
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